Después del clásico entre Nacional y Medellín del pasado domingo, hubo una ola de quejas en las redes sociales denunciando la inundación en las tribunas y la incomodidad que generó la situación entre los asistentes.
Con escoba en mano, a muchos hinchas les tocó evacuar el agua de sus asientos, mientras otros esquivaban goteras en la separación entre la parte alta y baja de la tribuna oriental, y debajo de la cubierta de occidental.
No es la primera vez que hay este tipo de denuncias, pues desde hace varios meses se presentan estas situaciones y, aunque la responsabilidad es compartida, como lo reconocen algunos aficionados, también piden que el Inder Medellín y la Alcaldía tomen cartas en el asunto.
Óscar Suescún, quien asiste habitualmente al escenario deportivo dice que el tema tiene que ver más con la falta de cultura y educación. “Son los usuarios los que taponan los desagües con basuras, tiran todo al piso, pasa en todas las tribunas”.
Otra es la opinión de Pablo Villa, que también asiste al estadio periódicamente: “Al Atanasio le cambian las luces, le arreglan los camerinos, modernizan las salas de prensa y sacan pecho. ¿Cuándo un regalo para el activo más importante, que somos los hinchas?”, preguntó.
Hace dos años el Alcalde de Medellín, Daniel Quintero, dijo que el estadio, inaugurado en 1953, sería transformado en un lugar moderno, lleno de comercio y con amplios parqueaderos subterráneos, pero hasta acá ese proyecto no da señales de materializarse.
La encargada de hacer el estudio de factibilidad fue la Agencia para las Alianzas Público Privadas (APP), entidad descentralizada del municipio.
El director de esa agencia, Rodrigo Foronda dijo en ese momento que la factibilidad estaba en un 95% y solo faltaban detalles por ajustar para dar paso a la licitación pública para la realización de la obra, en la que se contemplaba techar el estadio.
En cuanto a esto, el Concejal de Medellín, Alfredo Ramos, indicó que ese proyecto está en el aire.
“Falta definir al contratista, presentar las vigencias futuras al Concejo que es el que las aprueba y, como es un proyecto público-privado, en este momento no hay garantía, porque el privado lógicamente no se va a encargar del 100 por ciento de la financiación”.
Ramos dijo que ese proceso va muy lento y que dentro de ese proyecto, uno de los costos más altos es el de techar el estadio. “Eso vale más o menos 70.000 millones de pesos, pero es que además de esto, se habla de un hotel y un parqueadero, de los que se van a beneficiar los privados, que serán lo que los operen y se estarían financiando con recursos públicos”.
Ramos indicó que el proyecto está en veremos, pero que a los temas coyunturales, como el de las goteras y los desagües hay que correrles, porque pueden afectar la estructura. “Si hablamos de un nuevo techo del estadio, les aseguro que no va a estar antes de año y medio, y seguramente tendrán que cerrar el estadio por mucho tiempo”.
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