x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Boom en el país de minigranjas solares: crecieron más de 3.600%

en solo tres años, pero tiene retos

Las energías solares toman fuerza en Colombia. Hace 10 años, el país no contaba con capacidad instalada en energías renovables no convencionales y hoy supera los 4.000 megavatios. No obstante, este sector todavía ya no enfrenta el reto de producir, sino de almacenar la energía.

  • Las minigranjas solares permiten generar energía cerca del consumo, reduciendo pérdidas y mejorando la eficiencia del sistema eléctrico en Colombia. FOTO Cortesía
    Las minigranjas solares permiten generar energía cerca del consumo, reduciendo pérdidas y mejorando la eficiencia del sistema eléctrico en Colombia. FOTO Cortesía
  • El crecimiento de la energía solar distribuida impulsa empleo local y reduce emisiones de CO₂ en distintas regiones del país. FOTO Cortesía
    El crecimiento de la energía solar distribuida impulsa empleo local y reduce emisiones de CO₂ en distintas regiones del país. FOTO Cortesía
hace 5 horas
bookmark

Mientras el país sufre “el fantasma del apagón” y recibe la noticia de la llegada de la época de sequía para la segunda mitad de este año, la industria de energías renovables no convencionales crece de forma silenciosa, pero a “pasos agigantados”.

Poco a poco se está redibujando el mapa energético nacional. Un dato que habla por sí solo es que el país está produciendo energía solar como nunca: las minigranjas solares se expandieron en número un 3.675% en solo tres años.

Detrás de ello hay una serie de empresas que han apostado por dicha industria. Los datos revelan que Colombia está experimentando un cambio acelerado en su matriz energética: en 2022, las fuentes verdes representaron apenas un 2% de la energía consumida en el país, mientras el año pasado superaron el 13%.

Infográfico
<p><i>Boom</i> en el país de minigranjas solares: crecieron más de 3.600% </p><p>en solo tres años, pero tiene retos</p>

Prueba de ello es que el país pasó de tener apenas 4 minigranjas solares en 2023 a 151 a corte de marzo de 2026, según el registro de XM, operador del mercado eléctrico.

En capacidad instalada, las granjas solares representan 137 MW (megavatios) que aportan a la matriz aproximadamente 240 GWh/año (gigavatio-hora por año) de energía.

Según la Asociación de Energías Renovables (SER Colombia), eso equivale al consumo eléctrico anual de alrededor de 330.000 hogares colombianos.

Para contexto, las minigranjas solares son pequeños proyectos de generación fotovoltaica conectados al sistema eléctrico nacional o local. Su tarea no es otra que producir energía cerca de donde se consume.

Le puede interesar: Colombia quedará “a mitad de la meta” de energías renovables en el Gobierno Petro: Ser Colombia

¿Qué empresas están detrás?

Según datos de XM, cerca del 60% de las granjas solares en Colombia está en manos de cinco compañías: Unergy, Erco Energy, OTACC, Celsia y GreenYellow. A nivel regional, estos proyectos se concentran principalmente en la región Caribe, con el departamento del Cesar a la cabeza, seguido por Atlántico y Córdoba.

El análisis incluye iniciativas que actualmente están en operación o en fase de pruebas. Sin embargo, en etapas de desarrollo y construcción, el mercado continúa expandiéndose no solo con estas mismas empresas, sino también con la entrada de nuevos actores que comienzan a incursionar en este segmento.

Dentro de este auge, destaca la startup paisa Unergy. La firma opera y representa 50 minigranjas solares distribuidas en ocho subáreas del Sistema Interconectado Nacional, entre ellas Atlántico, Bolívar, Cauca, Nariño, Córdoba, Sucre, Gran Centro Magdalena, Meta, Norte de Santander y Santander. Estas instalaciones suman más de 54.000 paneles solares y destacan por su desempeño. Según datos de XM, Unergy concentra el 36,3% de la generación total del segmento y gestiona proyectos que son, en promedio, un 53% más eficientes que otros activos similares en el mercado.

Eduardo Ospina, cofundador y CEO de esa startup comentó: “Hace tres años pusimos en marcha la primera minigranja del país en Luruaco, Atlántico”. Añadió que el despliegue de estas 50 plantas tiene efectos concretos en sostenibilidad y empleo. En conjunto, evitan la emisión de cerca de 10.000 toneladas de CO₂ al año, una cifra equivalente a retirar más de 4.000 vehículos de combustión de circulación.

Además, han generado aproximadamente 1.500 empleos locales en las regiones donde operan, principalmente en actividades de construcción, operación y mantenimiento. Otro jugador importante en la construcción de estas granjas es la otra antioqueña, Erco Energy. Dicha startup cuenta con 37 granjas solares, que producen alrededor de 5,5 GWh/mes. Una producción que podría alimentar un municipio de entre 30.000 y 42.000 hogares, por ejemplo, Sabaneta.

A su vez, la empresa genera unos 1.000 empleos directos y ya trabaja en otros 30 proyectos de generación solar en territorio nacional, lo que habla de que las energías limpias son un negocio en constante crecimiento.

Juan Esteban Hincapié, cofundador de Erco Energy, aseguró que la generación solar es clave para diversificar la matriz energética de Colombia, actualmente dependiente de fuentes hidroeléctricas y térmicas. Agregó que incorporar energías renovables no convencionales permitiría fortalecer la resiliencia del sistema frente a fenómenos climáticos como El Niño y La Niña. Además, destacó que el desarrollo del almacenamiento de energía será determinante para transformar el sector, al consolidarse como un activo estratégico dentro del sistema eléctrico.

Entonces, el avance en almacenamiento energético marca un punto de inflexión para la expansión de las energías limpias. “Vamos a tener despachabilidad; es decir, las plantas solares y eólicas van a ser despachables porque ya tendremos previsibilidad de lo que van a generar. Eso será clave, porque permitirá instalar más renovables de las que hoy se podrían incorporar sin almacenamiento, dado que la intermitencia impone un límite técnico”, menciona.

Lea más: Gobierno cambiará subsidios por paneles solares: ¿qué pasará con la energía de los estratos 1, 2 y 3?

¿Qué explica la rápida expansión?

Uno de los factores clave es el tiempo de implementación. Mientras un parque solar de gran escala puede tardar hasta 2.000 días en trámites y desarrollo, una minigranja solar puede entrar en operación en un periodo de 6 a 9 meses.

Esta diferencia se debe al marco regulatorio vigente, especialmente la Ley 1715 de 2014 y la Resolución CREG 174 de 2021, que facilitan la conexión de plantas menores a 1 MW.

Ospina resaltó que este modelo responde a limitaciones estructurales del sistema eléctrico: “Las líneas de transmisión colombianas no fueron diseñadas para el modelo de generación que el país necesita hoy, y las minigranjas resuelven esa realidad generando energía cerca de donde se consume”.

En apenas una década, Colombia pasó de no tener capacidad instalada en energías renovables no convencionales a superar los 4.000 megavatios (4 GW) para el cierre de 2026, un crecimiento que es calificado como “sin precedentes en el sistema eléctrico” por el gremio de las energías de fuentes no convencionales.

Para dimensionar este avance, si los paneles solares instalados en el país se alinearan, cubrirían más de 20.900 kilómetros, lo suficiente para cruzar Colombia desde La Guajira hasta el Amazonas más de 11 veces.

El gran reto de almacenamiento

Sin embargo, no todo es color de rosa. Este despliegue enfrenta un límite técnico: la falta de sistemas de almacenamiento que permitan gestionar la energía cuando no hay generación, especialmente en fuentes como la solar y la eólica.

En términos simples: el problema no es producir la energía, sino guardarla. Hay que recordar que generación de estas energías depende estrictamente de condiciones climáticas variables (como la presencia de sol o viento), el sistema eléctrico enfrenta un límite técnico al no contar con una capacidad de almacenamiento a gran escala que sea económicamente viable.

Sin baterías masivas o sistemas de respaldo de larga duración, la red no puede guardar el excedente de energía producido durante las horas pico para suministrarlo cuando la generación cae a cero, por esa razón todavía hay gran dependencia de las plantas de combustibles fósiles activas para garantizar la estabilidad del suministro y evitar apagones.

Ante eso, la academia y la industria ya vienen haciendo esfuerzos. Por ejemplo, SER Colombia anunció su transformación en Asociación de Energías Renovables y Almacenamiento, incorporando formalmente esta tecnología en su enfoque estratégico.

Alexandra Hernández, presidente ejecutiva de la Asociación de Energías Renovables y Almacenamiento, anotó que “demostramos que Colombia puede incorporar energías renovables a gran escala. El siguiente paso es fortalecer la confiabilidad y la flexibilidad del sistema eléctrico”. La directiva añadió que “el almacenamiento ya no es una tecnología del futuro: es un habilitador del presente”, subrayando la necesidad de integrarlo como infraestructura clave.

Las tendencias globales

La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que, para cumplir la meta de triplicar la capacidad renovable al 2030, el mundo deberá multiplicar por seis su capacidad de almacenamiento hasta alcanzar 1.500 gigavatios.

En mercados avanzados, esta tecnología ya tiene un papel protagónico. En Texas, el sistema Ercot alcanzó 9,6 GW de almacenamiento en 2025, participando activamente en el mercado eléctrico. En California, el operador CAISO suma 13,9 GW y 46,9 GWh de capacidad, gestionando variabilidad de la energía solar.

Australia también muestra avances relevantes, con 2,6 GW instalados y 4,4 GWh de capacidad, lo que ha permitido mejorar la confiabilidad del sistema y reducir costos asociados a fallas. Más allá de acumular energía, estos sistemas cumplen funciones críticas para la operación del sistema.

Permiten regular la frecuencia en milisegundos, controlar la tensión, gestionar congestiones en la red de transmisión y ofrecer respaldo ante contingencias.

Esto facilita que las energías renovables se integren masivamente sin comprometer la estabilidad del sistema, convirtiendo su variabilidad en un desafío técnicamente manejable.

Conozca también: La startup paisa Unergy aseguró US80 millones de un fondo europeo para construcción de 80 minigranjas solares en Colombia

Avance regulatorio en Colombia

Colombia ha dado pasos iniciales en la regulación del almacenamiento. La Resolución CREG 174 de 2021 permite su integración en proyectos de autogeneración y generación distribuida menores a 5 MW.

Además, el Ministerio de Minas y Energía presentó un proyecto de decreto para habilitar la integración y remuneración de baterías tanto en el Sistema Interconectado Nacional como en Zonas No Interconectadas.

A esto se suma el proyecto de Resolución CREG 701 103 de 2025, aún en borrador, que plantea las reglas para la participación del almacenamiento en el mercado eléctrico.

Pese a estos avances, el sector considera necesario completar el marco regulatorio, especialmente en lo relacionado con los mecanismos de remuneración por servicios como regulación de frecuencia, control de tensión y respaldo del sistema.

También se requiere definir esquemas claros para proyectos de almacenamiento independiente que puedan competir en el mercado mayorista.

Hernández señaló que “Colombia tiene una oportunidad única de convertirse en referente regional en almacenamiento”, al destacar que existen condiciones como inversión, capacidad técnica y regulación en construcción. Como se mencionó antes, el avance en la última década ha sido consistente.

En ese periodo, el desarrollo de energías renovables ha atraído cerca de 3.000 millones de dólares en inversión y ha generado más de 27.000 empleos directos en el país.

Para la presidenta del gremio, el desafío ahora es anticiparse a las necesidades del sistema energético. “El futuro energético del país requiere no solo más megavatios, sino megavatios disponibles cuando Colombia los necesite”, concluyó.

El avance es palpable. La importancia de las energías no convencionales para la matriz energética del país es cada vez más relevante.

Es cierto que el aporte todavía es pequeño en comparación con la generación de energía tradicional, pero el potencial de crecimiento para la industria de energías renovables es amplio. Una buena noticia para el país que en estos tiempos padece “el fantasma del apagón” y del fenómeno de El Niño, que llegaría para la segunda mitad del 2026, una sequía que golpea con fuerza a las centrales hidroeléctricas.

El crecimiento de la energía solar distribuida impulsa empleo local y reduce emisiones de CO₂ en distintas regiones del país. FOTO Cortesía
El crecimiento de la energía solar distribuida impulsa empleo local y reduce emisiones de CO₂ en distintas regiones del país. FOTO Cortesía

La llegada de el niño para este 2026

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida