Un triunfo en los últimos seis partidos, una respuesta colectiva que no aparece, soluciones individuales que no son suficientes, un arranque de Copa Libertadores imposiblemente más adverso y un presente en Liga con déficit de puntos.
Apenas normal que Aldo Bobadilla se mostrara irritado tras caer 1-2 ante Libertad al punto de dejar entrever que la renuncia es una posibilidad que él contempla como consecuencia de los resultados recientes, algo que, por supuesto, no se le pasa por la cabeza a la mayoría de los hinchas que agradecen la labor del paraguayo en estos seis meses que justo está cumpliendo esta semana.
En lo que sí parece pecar el timonel es en la prevención que ha mostrado últimamente para recibir la mirada que tiene el entorno del equipo antioqueño.
En la rueda de prensa, posterior al juego copero del martes, el guaraní tildó la pregunta de un periodista como “tonta”, la misma con la que el comunicador intentaba obtener una visión del entrenador respecto al presente de Juan Fernando Caicedo y las opciones posicionales que existen para que delantero paisa haga un aporte más significativo al equipo.
Lo cierto es que el Medellín sí requiere de varios ajustes inmediatos para revertir la situación, máxime con el compromiso en el Atanasio ante Millonarios aguardando en apenas dos días y el duelo del martes frente a Boca Juniors en La Bombonera como escenario obligatorio de recuperación en Copa Libertadores.
La buena noticia para Bobadilla es que el equipo tiene margen de mejora como quedó demostrado en el segundo tiempo contra Libertad.
A continuación, aspectos que podrían servir para la recuperación del Poderoso.
Hora de repensar el medio campo
Una de las decisiones más discutidas del entrenador por parte de la afición es la continuidad de Larry Angulo, con números poco generosos tanto en marca (49% de efectividad) como en entrega del balón (67%).
En la imprecisión para conectar juego parten varios de los males del DIM actualmente. “Imposible jugar bien y mejor que el rival sino entregas bien el balón”, sentencia el técnico Pedro Sarmiento.
El poco peso de Angulo en el medio campo ha repercutido también en el desempeño de Adrián Arregui, a quien se le nota incómodo y superado por las funciones que debe ejecutar.
Una solución podría ser darle continuidad al canterano Yesid Díaz, un jugador que mostraba franca curva ascendente de desempeño el año pasado hasta que llegó Didier Moreno y le restó posibilidad de sumar minutos.
Resolver el acertijo en ataque
Aunque la pregunta acerca del desempeño de Caicedo fue lo que más pareció molestarle a Aldo, quien argumentó que el jugador lo ha hecho bien porque ha tenido opciones de gol, ciertamente hay conceptos en ataque que pueden pulirse para mejorar la situación de juego del atacante antioqueño.
Lo primero es que se le ve incómodo con el recurso de tirar centros desde el costado. Atacar el balón no se le facilita y por eso reiteradamente los lanzamientos de Didier Delgado y Yulián Gómez, aunque buenos, terminan evacuados generalmente por la defensa rival.
Si la determinación es explotar los costados parece necesario un atacante con más anticipo y juego aéreo. Con perfil similar Federico Laurito, pero Bobadilla informó que presenta nuevas molestias físicas.
Seguramente con ese aspecto detectado el paraguayo haya decidido fichar a su compatriota Carlos Monges, un jugador de 1.88 metros.
La otra opción es consolidar el tándem entre Caicedo y Leo Castro, que ya demostraron en el pasado que se complementan bien.
Equilibrio entre ser recursivo y sincero
Aldo ha demostrado ser un buen gestor del plantel con el que cuenta. Para no ir más lejos, frente a Libertad leyó correctamente el partido y envió a los jugadores necesarios para darle una cara diferente al partido. “Los cambios le dieron más movilidad y profundidad, mejoró Medellín”, observó Pedro Sarmiento.
Y como este juego particular, en otros momentos Bobadilla ha encontrado la forma de optimizar una nómina que la mayoría de la hinchada califica como insuficiente.
Sin embargo, el paraguayo ha insistido, incluso también con marcada molestia ante la prensa, que él cuenta con un plantel de 29 jugadores. Lo cual, en la práctica, no es del todo cierto, porque cuatro de los refuerzos apenas si han jugado. Francisco Flores ha actuado 25 minutos, Federico Laurito (115’), Luis Mena (250´) y Bayron Garcés (195’).
La negación de Bobadilla ante la realidad de que su grupo competitivo es corto ha exacerbado la impaciencia de la hinchada y esto podría repercutir negativamente en el apoyo de la misma para la consolidación de un proceso de largo aliento de la mano den entrenador.
Finalmente, es pertinente que Bobadilla le baje decibeles a sus intervenciones ante la prensa. Buscar enemigos externos no ayuda a encontrar la armonía dentro del grupo que lo ayude a enderezar el camino del buen fútbol y los resultados.
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