La piscina olímpica se convirtió en su casa durante años. Allí fue nadador, instructor, entrenador, polista de las selecciones de Antioquia y Colombia, director ejecutivo, delegado y dirigente.
Todo en uno es la representación de Sergio Pérez, quien dejó una profunda huella en la estructura de la Liga de Natación de Antioquia.
Polista de esos fuertes y aguerridos. Anotador, como hecho anecdótico, de goles con los pies, al estilo chalaca, en un juego disputado ante la Universidad del Valle, recuerdo que llevaba con orgullo dentro de su acervo acuático.
Nadador, sí, de los buenos, de los formados por ese genio que fuera el abogado Raúl Hincapié Abad, en las filas del Club El Rodeo. Tenía ocho años y su padre, Rafael, era el gerente del club social, lo que les dio la oportunidad a él y a sus hermanos Luis Fernando y Rafael de ser nadadores.
Instructor de la rectora por espacio de seis años, luego de su fructífero paso por la U de A, donde fue auxiliar de cátedra de natación, entre 1975 y 1979. “Estudié casi gratis de cuenta del polo”, contó un día.
Su ropa interior era prácticamente un vestido de baño en las épocas de la Alma Máter. A primera hora de la mañana iba a clase en el inicio de su carrera de Ingeniería Industrial; luego se desempeñaba como profesor de natación, entre las 9:00 a.m. y las 11:00 a.m. Al mediodía iba a la Olímpica a entrenar dos horas con los polistas; retornaba a la universidad y a las 5:00 p.m. estaba de nuevo en la que fuera su casa, para orientar los entrenamientos de Delfines e Independiente Mc Gregor, y rematar la larga jornada con las prácticas de polo dirigidas por el profesor Aljure.
Brillante boya moldeado desde los 16 años por los consejos de Mario Aljure. Al año siguiente de haberse iniciado estaba en el seleccionado de primera fila y fue a los Juegos Nacionales de Pereira-1974, donde conoció la dureza de los partidos ante el Valle y el poderío que mostraban los seleccionados que dirigía, paradójicamente, el paisa Humberto Gónima.
Su paso por este deporte fue corto, entre 1974 y 1981, con la disputa de Suramericanos, Centroamericanos y la Copa Latina, en Cuba. En Medellín jugó ante su público en los Juegos Centroamericanos y del Caribe-1978, siendo uno de los pocos paisas dentro del cuadro nacional en el que también militaba Luis Guillermo Madrid.
El recuerdo imborrable en el polo lo vivió en Buenos Aires, cuando en el Suramericano de 1980 derrotaron a los gauchos –primera victoria de Colombia ante Argentina en mayores–, en la piscina de River Plate, con las tribunas atestadas de público y tambores que aturdían los sentidos. Ese día anotó dos goles en la victoria criolla, 4-2.
Fue el primer director ejecutivo de la rectora paisa, cargo en el que proyectó el camino, junto con el Comité Ejecutivo, del cual Jaime Cárdenas estaba al frente, para hacer de esta una próspera empresa de servicios deportivos.
“A mí me correspondió traer al técnico chino Fu Qiang. De entrada nos dijo: ustedes están locos, ¿cómo así que no tienen trampolines en seco? ¿Dónde están los gimnasios?... Aquí no hay disciplina para los entrenamientos”. El primer contrato con Fu valió mil dólares mensuales. Los resultados se vieron pronto y aún se ven reflejados. Otro técnico que contrató fue al brasileño Decio Fernandes, quien llevó a Colombia al Preolímpico de polo acuático realizado en Roma, en 1984.
Sergio Pérez C., el ingeniero industrial que con base en disciplina abrió espacios como gerente de desarrollo, planeación, procesos y gestión humana en El Cóndor, donde recorrió los caminos que forjó con su tenacidad en la Olímpica, donde hizo de todo.
Nota tomada del Libro 50 años Liga de Natación de Antioquia, PAR.
Familiares y amigos resaltan su carisma
El exdirigente deportivo Sergio Pérez falleció este jueves en Medellín, confirmó su hermano Fernando, al describirlo como “un hombre alegre, sociable, que estaba disfrutando de su jubilación y vivía orgulloso de su familia”, integrada por la esposa, la ejecutiva Sol Beatriz Arango, y sus hijos Simón y Sebastián. Estaba próximo a cumplir 68 años de edad.
Juan Eugenio Madrid, amigo, socio y cómplice de grandes batallas en el deporte y en la vida, se mostró conmovido por la muerte de Sergio: “Era un ser humano maravilloso, fuimos compañeros del agua y lo recordaré siempre por su carisma. Era un componedor, siempre tenía palabra sabias y estaba presto a servirle a quien lo necesitaba. Deja una huella grande en la natación”.