Con una épica actuación de Jalen Brunson, los New York Knicks vencieron el sábado 94-90 en la cancha de los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama y conquistaron su primer anillo de campeones de la NBA desde 1973.
Un colosal Brunson logró 45 puntos, por 49 del resto de sus compañeros, para que los Knicks culminaran su triunfo en las Finales por un global de 4-1.
El base, de 29 años, fue elegido de forma unánime como el Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales
“No tengo palabras. Esto es todo lo que soñé”, declaró Brunson, un jugador infravalorado durante gran parte de su carrera.
“No comprendo lo que estoy sintiendo. Siempre que nos descartaron buscamos una forma de hacer algo al respecto”, afirmó el capitán de los Knicks, que batió el récord de puntos de su franquicia en unas Finales.
Brunson se ha echado a la franquicia a los hombros desde que en 2022 los Dallas Mavericks lo dejaron escapar libre en una de las decisiones más incomprensibles de los últimos años en la liga de básquet norteamericana.
“Trabajas toda la vida para un momento como este”, dijo emocionado el dominicano-estadounidense Karl-Anthony Towns, cuya madre falleció debido a la covid-19 en 2020.
“Todos saben mi historia, se lo quiero agradecer a mi madre”, recordó el pívot, que estuvo limitado por faltas todo el juego y sólo aportó 2 puntos.
Del lado de los Spurs, Wembanyama sumó 19 puntos, 14 rebotes y 5 tapones pero tuvo que despedirse del sueño de alcanzar la primera corona de su meteórica carrera con sólo 22 años.
“Obviamente no estábamos preparados, yo no estaba preparado para ganar un anillo”, dijo el francés, que en sus primeros playoffs comandó a los jóvenes Spurs hasta las Finales eliminando en el camino al campeón, Oklahoma City Thunder.
“Son los errores, no nos falta talento ni capacidades, pero cometemos demasiados errores, yo cometo demasiados errores”, admitió el francés, que en momentos decisivos de la serie falló tiros libres y perdió balones clave.
Este sábado tuvo su peor actuación en ataque, fallando 12 de sus 19 tiros de campo, y sin peso en el último cuarto con sólo 3 puntos.
“Es la mayor lección de mi vida. Voy a aprender más que nunca”, recalcó el gigante de 2,24 metros de altura.
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Los Spurs, uno de los planteles más jóvenes en llegar a unas Finales, hincaron la rodilla ante la ferocidad de unos Knicks que no querían desperdiciar su gran oportunidad del siglo.
El equipo neoyorquino no partía como favorito al inicio de los playoffs pero cuajaron en el momento oportuno, con una espectacular racha de 13 partidos ganados seguidos.
El recorrido de los Knicks desató la locura de sus aficionados, que este sábado tomaron las plazas de la ciudad para seguir el juego y festejar después el triunfo.
La afición neoyorquina, que no celebraba un título en una gran liga deportiva desde 2012, se movilizó otra vez para dar el último empujón a sus jugadores en San Antonio, a 3.000 kilómetros de Nueva York.
“HISTORIA”, escribió en X el joven alcalde Zohran Mamdani, que anunció un gran desfile el jueves por Manhattan por un éxito celebrado por figuras dispares como Donald Trump y Bad Bunny.
“NUEVAYOOOOL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!”, festejó en X el cantante puertorriqueño.
“¡¡¡Felicidades a Jim Dolan [el propietario] y a los New York Knicks!!!”, dijo Trump en Truth Social.
“Qué año ha sido este y, aún más, qué increíbles victorias en los playoffs hemos presenciado todos, especialmente las últimas cuatro. Quizá las más grandes en la historia del básquet”, afirmó el presidente estadounidense, presente en la única derrota del equipo en la serie.
Brunson, solo ante el peligro
El tercer anillo de la historia de los Knicks, tras los de 1970 y 1973, tuvo como héroe absoluto a Brunson, en un juego con el mismo guion de toda la serie.
Si el miércoles los Knicks levantaron una desventaja de 29 puntos, la mayor en la historia de las Finales, en esta ocasión remontaron un botín de 16 puntos que habían construido los Spurs en el segundo cuarto.
Brunson, siempre al rescate de los Knicks, se comió la ventaja de los Spurs hasta colocarse a tres puntos al borde del descanso.
Entre la enorme tensión y las férreas defensas, únicamente se hacían presentes en el marcador Brunson y el talentoso novato Dylan Harper, que volvió a brillar con 25 puntos.
Brunson puso a los Knicks en control a cuatro minutos para el final y no lo soltó hasta el estallido de júbilo de sus miles de aficionados.
En las tribunas lo celebraron emocionados Patrick Ewing y otros íconos del medio siglo maldito de Nueva York que acaba de terminar.
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