Aunque muy joven practicó atletismo, la obligación de sacar a su familia adelante llevó a Kellys Arias a colgar los tenis y guardar las licras para vestirse de falda y laborar de cajera en un banco.
Sus manos, que se ven frágiles como una rama, las utilizaba para contar dinero. Y sus piernas, delgadas y pequeñas como las de una muñeca, permanecían quietas por más de ocho horas, tiempo durante el que laboraba en la entidad financiera donde muchos creían que había hallado el lugar indicado.
Pero Arias confiesa que le hacía falta el atletismo para vivir, como el aire para respirar. “Mi mente y cuerpo lo pedían a gritos”, añade la deportista que nació en Maicao y se levantó en Barranquilla.
Después de meditarlo varias noches, de ser aconsejada por el entrenador Álvaro Forero y respaldada por su esposo Eliseo Núñez, tomó la decisión de bajarse de los tacones en los que andaba para dedicarse de nuevo a correr en las calles, y eso que nunca había ganado una carrera.
“Con el deporte me sentía aliviada, feliz, libre, por eso regresé”, dice la atleta, que sorprende por su diminuta figura, pero también por su talento, cuestionado por los incrédulos que se preguntan de dónde lo saca.
“Me dicen que parezco de mentiras”. La atleta trigueña y de linda sonrisa mide 1.47 metros y pesa 38 kilos. Sin embargo, posee la fuerza suficiente para soportar 21 y 42 kilómetros de recorrido. Y empieza a luchar por los puestos de privilegio.
Marcó diferencia
En la primera maratón que encaró, en Toronto 2015, dejó con la boca abierta a más de uno. Fue tan veloz que batió marca nacional y obtuvo la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
“Es la mejor fondista del país, es realmente buena”, describe con admiración a Arias el atleta de La Ceja, Antioquia, José David Cardona.
En la ciudad canadiense, la fondista logró un tiempo de 2 horas, 32 minutos y 30 segundos, superando el registro de Erika Abril -2:33.33-, realizado en los Juegos de Londres-2012.
“Cómo lo hice, no sé, corriendo con el alma y el corazón; nunca he ganado una carrera grande, pero esta clasificación fue como un triunfo”.
Tras este resultado, Kellys se dio cuenta de que debía seguir trabajando duro para mejorar en el atletismo, por eso decidió cambiar de residencia. Ahora vive en La Ceja.
Del calor pasó al frío, sacrificio que puede ser duro, pero para ella no, gracias al amor por la actividad atlética.
Sus avances volvieron a verse reflejados hace ocho días, al terminar 19 en el Mundial de media maratón en Cardiff, Gran Bretaña, donde logró el mejor tiempo en la historia de una colombiana en esta distancia: 1:11.21.
Ahora se prepara para la maratón de Hamburgo este 17 de abril, uno de sus últimos test antes de Río. “Hay que tomar decisiones y más si se trata de la felicidad”, dice Arias, la mujer de cuerpo pequeño y corazón grande, que corre incansablemente por sus metas.
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