Diciembre de 1988 es un mes que marcó para siempre la vida de Danilo Montoya Álvarez, quien perdió su brazo izquierdo mientras cumplía sus funciones como suboficial de Policía.
El hecho trágico se presentó tras una emboscada de grupos armados ilegales en la frontera de los departamentos de Córdoba y Antioquia, por la zona de Urabá.
Sin embargo, él no dejó que ese día gris nublara el resto de su existencia. Tras recibir su pensión decidió estudiar licenciatura en Educación Física.
A punta de actitud positiva, tesón y constancia, Montoya se convirtió en director de Deportes de municipios como Puerto Berrío, Cisneros y Santo Domingo.
“Uno no se puede quedar estancado en la adversidad, el optimismo que manejé me sirvió para salir adelante”.
Veintiocho años después, Danilo se encuentra en Medellín dirigiendo al equipo femenino de Santo Domingo en el Ponybaloncesto.
Ayer disputó los cuartos de final ante San Luis, siendo esta una de sus participaciones más destacadas en los cinco Festivales a los que ha llevado quintentos.
Sus jugadoras se inspiran en él. Manuela Botero, capitana del conjunto, expresa que le encanta la manera de entrenamiento que tienen porque el profe es exigente, pero nunca irrespetuoso.
Sol María Gaviria, madre de una de las niñas que integra el equipo, cree que Danilo es un ejemplo para las niñas. “Su superación demuestra que todo se puede lograr con actitud, esfuerzo y fortalecidos en los valores”.
A Danilo le puede faltar una parte de su cuerpo, pero nunca la voluntad de seguir cumpliendo sueños: “quiero que mi equipo aprenda de las dificultades y salga adelante en este torneo”.
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