En un espacio que no supera los 12 metros cuadrados, los pesistas levantan los hierros, temerosos de que estos caigan sobre su humanidad o la de un compañero. A pocos kilómetros, los boxeadores siguen lanzando golpes, así digan que el escenario no es el indicado. El módulo en el que entrenaban, con un ring que costó 60 millones de pesos, desapareció y ahora ese sitio funciona como bodega.
Boxeo y pesas son disciplinas que le han dado gloria al país, en especial en Juegos Olímpicos como sucedió en Río-2016, donde el deporte de los puños logró su primera medalla de plata (con Yuberjen Martínez) y la halterofilia, un oro (Óscar Figueroa), entre otros.
Sin embargo, estas ligas antioqueñas aseguran que atraviesan dificultades y claman por sus escenarios naturales, pues la realización de dos torneos, precisamente organizados por la Fifa y con sede en Medellín, las desplazó: el Mundial sub-20 de fútbol de 2011 y la Copa Mundial de futsal de 2016.
Mientras tanto, el Instituto de Deportes y Recreación de Medellín, Inder, promete soluciones (ver recuadro).
El caso de las pesas
El Mundial de futsal, un evento de altura en la capital paisa, es el culpable de que las pesas estén arrinconadas. Su espacio, ubicado en los bajos del coliseo Iván de Bedout, fue utilizado para el montaje de unas oficinas que exigía la Fifa y con ello, los pesistas fueron reubicados.
El lunes pasado se completó el mes exacto de haber terminado el torneo y los halteros aún no reciben noticias sobre el retorno al gimnasio de labores. Y el módulo, con todo y oficinas y cubículos, permanece cerrado. “La Liga continúa trabajando en el proyecto del año pese a las dificultades que tenemos por la falta de un escenario apropiado”, señala Róger Berrío, presidente de la rectora.
En la actualidad practican en dos instalaciones. Los mayores, juveniles, del proceso de la Escuela Departamental, entrenan en el gimnasio de atletismo, donde el Inder los reubicó, mientras que los chicos de la Sub-15 lo hacen en el Marco Fidel Suárez.
“El Marco Fidel nos permitió utilizar un espacio en el que venimos trabajando con los integrantes de la Escuela Departamental de Pesas. No es el mejor porque no está adecuado como un gimnasio de pesas, pero aquí hacemos lo que se puede”, manifiesta Jairo Aníbal Cossio, responsable del programa de la Liga Antioqueña de Pesas que respalda Indeportes.
Es un espacio reducido, en el que no hay implementos adecuados, excepto las barras y los discos de entrenamiento; los cauchos sobre los que se descargan las pesas están desgastados y hay poca iluminación; pero aún así halteros y entrenadores agradecen a la institución en la que, igualmente, todos son estudiantes, el préstamo del lugar.
En atletismo tienen que turnarse -tres veces al día- los cerca de cincuenta deportistas cargando con un aspecto difícil de manejar como es la seguridad. “Además de tenernos que cuidar de posibles accidentes por la estrechez a la hora de los entrenamientos, hemos tenido que aplazar chequeos de Liga que normalmente se realizaban en el módulo”, explicó Juan Pablo Robledo, expesista y entrenador.
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