El sector cultural siempre es el lugar neutro por excelencia, donde todas las opiniones caben. Por un lado desde el ministerio apoyamos a los artistas profesionales cuya función es mirar la realidad para reflexionar sobre ella de manera crítica, sin importar el acontecer que estén viviendo; pero también hay otra dimensión de la cultura, que es la que corresponde a hacer tejido social, a construir sociedad por las prácticas artísticas. Nuestra obligación como ministerio es permitir que aquellas comunidades que no han podido acceder a las prácticas artísticas puedan hacerlo con sus diferencias. Tenemos que entender que somos una sociedad diversa, pluriétnica y multicultural donde las dinámicas de la cultura son diferentes a lo largo y ancho del territorio. Esto poca gente lo comprende. Tenemos mucho que aprender entre todos: por ejemplo la comunidad Inga, en Sibundoy, celebra anualmente el Festival del Perdón, una fiesta en la que a través de la danza la comunidad recrea lo que ha pasado...