Para algunos lugares, la llegada de turistas representa un hecho importante en su cotidianidad debido a lo que representa en cuanto a lo económico, al intercambio cultural y a la apertura a nuevas experiencias; sin embargo, cuando los visitantes con algunas nacionalidades comienzan a tener fama de ser descorteses, comienzan a convertirse en una molestia y a no ser vistos con agrado.
Dentro de esos comportamientos de los que se quejan trabajadores de hostelería, agencias de viajes y trabajadores del sector turístico está el ser demasiado exigente, ruidoso, problemático con el alcohol, tacaño, violento y maleducado. Un estudio realizado por el diario británico Daily Mail recogió esos reclamos e hizo una lista de las nacionalidades menos deseadas por este sector para atender.
Según el sondeo realizado por el medio mencionado, los turistas estadounidenses suelen despertar algunas quejas por manejar un volumen de voz excesivamente alto y por tener actitudes groseras. “Tienen una forma muy particular de ser maleducados. La verdad es que, muy a menudo, se trata de una maldad por ignorancia. No siempre, pero me parece que los estadounidenses lo hacen más que nadie”, le dijo un trabajador de hostelería de Sudáfrica al diario británico.
Justamente, los turistas que comparten nacionalidad con el medio, es decir, los británicos, también suelen tener fama de ser ruidosos y tener problemas con el alcohol. Los reclamos en contra de estos turistas se suelen dar en zonas costeras donde hay playa.
Las agencias de viajes y empleados de turismo le mencionaron al portal que suelen ignorar las normas de comportamiento socialmente aceptables. Un ejemplo es Budapest, donde los grupos de despedidas de soltero conformados por británicos suelen ser descritos como borrachos, desagradables y propensos a andar sin camiseta, al punto de que algunos bares les prohíben la entrada.
El estudio hace mención a los turistas franceses como exigentes e individualistas. Por ejemplo, un profesional turístico en Las Vegas le explicó al medio que pueden quedar muy contentos con el servicio y aun así calificar con 4 estrellas de 5, argumentando que las 5 estrellas se reservan solo si el servicio superó lo originalmente pactado.
También se conoció el testimonio de un trabajador de un museo que detalló que los grupos de estudiantes franceses eran temidos porque solían escupir desde los balcones y robar en las tiendas de regalos.
En defensa de los turistas franceses, al diario le mencionaron que en ocasiones, lo que se percibe como grosería es simplemente una comunicación más directa, una mayor tendencia a negociar o el hábito de mantenerse dentro de su propio grupo sin interactuar con los guías u otros huéspedes.
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Continuando con los europeos, empleados del turismo describen a los alemanes como rígidos, tacaños y poco aventureros. Una de las quejas fue debido a que suelen asegurar que han visto y experimentado todo de mejor manera en comparación con el lugar que están visitando.
También, en el estudio se les acusó de esperar un servicio de cinco estrellas pagando precios de dos estrellas, comportándose de manera pasivo-agresiva cuando no es así. Los turistas de esta nación tienden a viajar a destinos con gastronomía increíble solo para comer patatas fritas y comida sencilla durante semanas.
Para sorpresa del medio mencionado, en el estudio mencionaron a los neerlandeses, a quienes desde Francia ficharon a familias de Países Bajos como los peores turistas debido al comportamiento de sus hijos. Según sus testimonios al diario británico, los niños solían desordenar y tocar todo en las tiendas de regalos, estropeando los productos e incluso quitando los protectores de plástico de instrumentos musicales de juguete para probarlos con la boca.
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