Tras la confirmada intervención de Donald Trump ante la Fifa para que se le levantara la sanción al jugador de EE. UU., Folarin Balogun, el Mundial parece atravesar una crisis de autoridad disciplinaria, pues las federaciones de Francia e Inglaterra han solicitado al máximo órgano del fútbol que se revisen y anulen las sanciones a Michael Olise y Jarell Quansah, respectivamente.
La polémica surgió cuando la Fifa anunció un día antes del encuentro ante Bélgica que la tarjeta roja directa recibida por Balogun ante Bosnia y Herzegovina quedara en suspensión probatoria por un año, permitiéndole al futbolista jugar los octavos de final. La medida se tomó tras una intervención directa del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien llamó personalmente a Gianni Infantino para solicitar la revisión de la expulsión de su figura.
En el caso de Inglaterra, al minuto 54, el defensa Jarell Quansah vio la tarjeta roja tras una falta sobre el mexicano Jesús Gallardo. Inicialmente, el árbitro Alireza Faghani no lo expulsó, pero tras la intervención del VAR, liderado en ese encuentro por Nicolás Gallo, cambió la decisión y dejó en ese entonces a los ingleses con 10 hombres.
Ante esa decisión, el jugador del Bayer Leverkusen se perderá el partido de cuartos de final ante Noruega, que llega luego de dejar en el camino a Brasil.
La solicitud para que dicha sanción sea levantada trascendió el ámbito futbolístico y ha escalado hasta el Parlamento de ese país. El político del Partido Laboralista, Noah Law, envió una carta oficial a la FIFA instando a retrasar la suspensión del defensor.
Law alude a lo ocurrido con Balogun y aunque reconoció que, si bien la expulsión pudo ser técnicamente correcta, es injustificable que un jugador se beneficie de una suspensión diferida mientras otros no.
“La integridad de cualquier gran torneo internacional depende de que dichas reglas se apliquen por igual a todas las naciones participantes”, señaló el parlamentario en la misiva enviada.
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