“Vamos, vamos, Colombia, que esta noche tenemos que ganar”, gritaban, con fuerza, los hinchas de la Selección que llegaron a las afueras del hotel Dalmar de Miami, Florida, para hacer el banderazo previo al partido contra Portugal, la prueba de fuego para el equipo dirigido por Néstor Lorenzo en el Mundial de Norteamérica.
Era imposible saber cuántos aficionados, vestidos con la camiseta amarilla, había en esa calle de la ciudad más popular de Florida. Sin embargo, en las imágenes compartidas por futbolistas como Santiago Arias se veía una mancha del color de la camiseta que, tranquilamente, podía ocupar tres o cuatro cuadras frente al hotel. A vuelo de pájaro, más de 1.500 colombianos llegaron, con banderas y vuvuzelas, para darle energía a los futbolistas del equipo nacional.
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