Mientras que el Congreso y el mismo Gobierno planean diseñar leyes para endurecer las sanciones a los conductores borrachos al punto de considerar hasta quitarles el carro, en las vías del país siguen muriendo personas como consecuencia de la embriaguez al volante, que este año le ha costado la vida a 253 personas.
El debate cobró fuerza, una vez más, después de la decisión de la jueza que dejó en libertad al joven Fabio Salamanca, quien mató a dos mujeres por conducir en estado de embriaguez, lo que generó indignación y rechazo en la opinión pública. Sin embargo, más allá de este hecho, los expertos se cuestionan el para qué el Gobierno sigue pensando en el endurecimiento de sanciones y en más leyes y no evalúa, por ejemplo, la aplicación de las existentes y en un programa pedagógico.
La propuesta del presidente Juan Manuel Santos es endurecer las sanciones para los conductores que manejen en estado de embriaguez y no solo se les quite la licencia de tránsito sino el vehículo que conducen. "Se les puede incautar el vehículo y se les puede inmovilizar, dependiendo, un año, dos años o hasta 10 años. Creo que más de uno lo pensará dos veces si no solamente le quitan la licencia, sino que le quitan el vehículo", afirmó.
Esta semana la representante del Mira, Gloria Stella Díaz, informó que impulsará, por tercera vez, un proyecto de ley que busca que los conductores sorprendidos en tres oportunidades manejando en estado de embriaguez pierdan la propiedad del vehículo e incluso vayan a prisión.
Mientras que el actual presidente del Senado Juan Fernando Cristo anunció que se conformará una comisión de congresistas para que a finales de agosto presente una propuesta unificada de lo que hay que hacer para contrarrestar los accidentes que involucran a borrachos al volante.
El senador Eugenio Prieto, quien ha venido liderando la propuesta de la creación de la Agencia de Seguridad Vial, la cual está en trámite en el Senado, destacó que lo primero que se debe hacer es crear conciencia nacional sobre el tema. "Más que leyes se debe planear un trabajo de articulación, no rechazo las leyes, pero más allá de eso tiene que haber una conciencia nacional de comprender que la accidentalidad vial es muy alta y que todos somos responsables de salvar vidas. Se deben articular las políticas públicas a los indicadores, hacerles seguimiento y construir cultura".
Luis Carlos Díaz, experto en transporte público, destacó que manejar en estado de embriaguez es una conducta de carácter social y por ende no se soluciona con leyes.
Indicó que es un error del Gobierno la tendencia de "la criminalización del borracho".
Frente a la propuesta de quitarles los vehículos a los conductores ebrios sostuvo que estas ideas, "no resistirán un análisis constitucional. Es una propuesta folclórica para producir ruido en época preelectoral, no tiene ningún asidero desde el punto de vista legal o constitucional, hay que respetarles los bienes a las personas".
Díaz destacó que la conducta de conducir ebrio, hay que revisarla como enfermedad y que para esto se debe pensar en un "tratamiento psicoterapéutico, no pensar que metiendo a la cárcel o quitándole los bienes a los borrachos se soluciona. Eso no funciona".
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