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HISTÓRICO
Adolescente muerto por cruzar frontera invisible
  • Adolescente muerto por cruzar frontera invisible | Stephen Arboleda | En el salón donde recibía clases de cuarto de primaria, en la escuela San Vicente Ferrer, fue velado el menor, quien fue asesinado en San Javier La Loma, por cruzar una de las fronteras invisibles que marca el conflicto urbano.
    Adolescente muerto por cruzar frontera invisible | Stephen Arboleda | En el salón donde recibía clases de cuarto de primaria, en la escuela San Vicente Ferrer, fue velado el menor, quien fue asesinado en San Javier La Loma, por cruzar una de las fronteras invisibles que marca el conflicto urbano.
Juan Guillermo Duque | Publicado el 09 de mayo de 2010

Las llamadas fronteras invisibles marcadas por la delincuencia cobraron otra vida llena de inocencia, esta vez la de *Jota, un adolescente de 13 años.

Fue por su misma inocencia que no hizo caso a la advertencia de no ir por la parte de arriba, o como se murmuraba ayer en la velación, "por estar en el lugar equivocado" que lo mataron.

No tenía, como se dice "velas en ese entierro", es decir en el conflicto que se libra a sangre y fuego en algunas comunas de Medellín por el control territorial, de plazas de vicio y de extorsiones.

El jueves por la tarde, como de costumbre, salió a montar en bicicleta por los alrededores de su casa, en la parte baja de San Javier La Loma, pero en la noche, al ver que no aparecía, su familia empezó a buscarlo y se enteraron de que había estado por el paradero de los buses, lugar del que unos hombres se lo llevaron.

Al otro día, el viernes, fue encontrado en un sector rural conocido como La Gabriela. "Estaba amordazado en un potrero, amarrado, con señales de tortura y degollado", contó un familiar.

Pero solo el sábado, debido al estado de su cuerpo, fue reconocido por su familia por una cicatriz que tenía en la cara; por la ropa que llevaba: una camisa azul, un bluyín y una cachucha blanca; y por las huellas dactilares.

Dolor rodeado de pobreza
Solo el sábado a las 9:00 de la noche sus allegados recibieron el cuerpo de Jota, en un ataúd sellado debido al grado de descomposición que tenía, y llevado al salón donde recibía clases de cuarto de primaria, en la escuela San Vicente Ferrer, donde fue velado.

Sobre el féretro, la bandera del Medellín, su equipo amado y su vida. A su lado, su madre y algunos familiares vistiendo "la roja", despidiéndolo. Encima, también, un cuaderno en el que compañeritos y amigos le manifestaban sus afectos y una hoja pegada del ataúd en que rezaba "Jota, todos te queremos". Y, sobre una silla, una caja de cartón en la que se seguía depositando la solidaridad para que la familia pudiera hacerle las honras fúnebres.

"Estamos muy tristes. Al niño todos por acá lo queríamos mucho, era muy servicial, ayudaba a asear la escuela...", comentaban unos y otros sin poder dar crédito a una muerte tan injusta.

*Reserva de la identidad por ser menor de edad.