A simple vista se ensancha la cadera, hay aumento de peso y del tamaño del pecho. Dentro hay cambios hormonales, crecimiento del útero e incremento en la sensibilidad.
Cuando se habla de embarazo, esos son algunos de los cambios que por regla general experimentan las maternas. Otras deben sumarle dificultades en la respiración o hinchazón.
Y aunque estas últimas son características normales del embarazo, cuando se convierten en situaciones frecuentes que afectan la cotidianidad de la madre es probable que algo esté fallando en su corazón.
Mamás hipertensas
La hipertensión gestacional -incremento de la presión sanguínea durante el embarazo- es una condición que desarrollan algunas mujeres y puede convertirse en preeclampsia o simplemente ser un aumento de la presión arterial.
De acuerdo con Arturo Cardona Ospina, coordinador de la Unidad Materno Fetal de la Clínica del Prado, el riesgo de la preeclampsia es que el incremento en la presión ocasione daños en el feto o en algún órgano de la madre.
A su vez, Daniel Rodas Acosta, especialista en medicina de urgencia y cuidado intensivo de la Clínica del Prado advierte la importancia de vigilar a las pacientes hipertensas porque existe otra posibilidad: desarrollar eclampsia, una enfermedad a la que se asocian episodios convulsivos.
"Cuando hay sospechas de una de estas dos enfermedades es fundamental evaluar si hay compromiso de algún órgano o del bebé y así determinar si es prudente o no continuar con el embarazo", apuntó Rodas.
Dentro de los factores más comunes para padecer preeclampsia o eclampsia, se cuentan ser madre primeriza, tener hipertensión antes del embarazo, sufrir preeclampsia en embarazos previos, sobrepeso, desarrollar diabetes durante la gestación o la herencia.
Cuidado con los latidos
Luego de la enfermedad hipertensiva, el segundo lugar en problemas cardiovasculares en las embarazadas, lo ocupan las alteraciones del ritmo cardiaco, lo que se conoce como arritmias. En este caso es fundamental controlar el ritmo para evitar deterioro a nivel del feto. Se calcula que del 1.5 al 3 por ciento de las mujeres embarazadas en Colombia las sufren.
Por su parte, existen situaciones en las que la madre debido a patologías relacionadas con la estructura de su corazón pueden tener complicaciones. En este último caso y dependiendo de la condición de la mujer, algunos especialistas recomiendan no embarazarse, pues en ese estado el corazón debe trabajar más, debido al aumento del flujo de sangre en las arterias y es posible que ocasione alteraciones durante la gestación.
Estas mujeres representan entre el l y el 1,5 por ciento de las embarazadas colombianas. Una situación que se presenta en menos del dos por ciento de los embarazos en el país es la cardiomiopatía periparto, una disfunción en la que el trabajo del corazón se reduce.
"Su diagnóstico es muy difícil de hacer y para lograrlo hay que descartar alteraciones estructurales y funcionales del ritmo del corazón. Cerca del 80 por ciento de las pacientes salen de esto a los seis meses", manifestó Rodas.
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