Aunque los usuarios de la vía no lo ven, Santa Elena ya tiene un túnel, no para el tráfico de vehículos, pero sí para drenar las aguas perdidas que amenazan con colapsar esa carretera, que comunica a Medellín con el oriente de Antioquia.
El pasado miércoles culminaron los trabajos de la galería, 15 metros de longitud, un trapecio de 2,20 metros de altura, una base también de 2,20 metros y un techo de 1,80, que tiene como función sacarle o mermar el agua a la montaña.
El túnel también evita que las masas de tierra se sigan moviendo como hoy ocurre, lo que ha originado las denominadas fallas del sector de Mi Casita y del kilómetro 10 más 700 metros.
Rodrigo Caicedo Villegas, gerente de Concesiones de la Gobernación de Antioquia, precisó que se trata de una obra de mitigación, mas no una solución definitiva.
"Si estas galerías funcionan (hay programadas otras dos bajo el kilómetro 10 más 700 metros), nos permitirán hacer el viaducto u otra obra de ingeniería con el objetivo de ponerle fin al drama de los conductores que tienen que cruzar hundimientos como el que se presenta allí, desde hace muchos años.
La inversión en cada galería está calculada, a precios de hoy, en 2.500 millones de pesos.
Después de cuantiosas inversiones en canaletas, rellenos repetitivos, canalizaciones y cunetas, la Gobernación decidió buscar otras alternativas. Por ello, ante el éxito de las galerías hechas al cerro Combia, que amenazaba con tapar a Fredonia y obras similares en los túneles de las centrales eléctricas de EPM en Antioquia, se acogió una sugerencia hecha desde el año 2000 por la firma consultora Integral, que hizo los respectivos estudios.
La Concesión Túnel Aburrá Oriente S.A., encargada de la vía, contrató a la empresa especializada en estas obras Estyma S.A., que inició trabajos el 3 de junio y terminó la excavación el 11 de noviembre.
Se utilizó para perforar una sonda Diamec que avanzaba un metro por hora enroca y dos metros en suelo.
La obra incluyó 35 drenes, que son tubos perforados de dos pulgadas aproximadamente, recubiertos con geotextil para evitar que se filtre material fino y los obstruya. Estos drenes fueron introducidos en la montaña desde el túnel, unos 28 metros hacia arriba, que en total sumaron 900 metros.
Por todos los drenes, que son los que extraen el agua que va a dar a la quebrada Los Yarumos, tributaria de la Santa Elena, se calcula, salen 3 litros de agua por segundo en época de sol y cinco litros por segundo en invierno.
Una flauta subterránea
El ingeniero residente, Juan David Gallego, al explicar en qué consistía la obra anotó que lo que hicieron fue una gran flauta subterránea.
"No tuvimos dificultades, cumplimos plazos. En total utilizamos 3 mil 100 kilos de dinamita. Trabajamos 24 personas en dos jornadas de 12 horas. Encontramos un 70 por ciento de roca y el restante 30 por ciento una zona de conglomerados (tierra) que necesitó refuerzo de acero", dijo el ingeniero.
Aunque aún es muy temprano para evaluar la efectividad de la galería, Gallego destacó que según análisis preliminares de los monitoreos efectuados en la zona, por la firma Solingral, que realiza el acompañamiento, ha disminuido la tasa de deformación o el movimiento de la masa en el sector de Mi Casita, lo que indicaría que se puede estabilizar la ladera.
El inspector de la Concesión, Jairo Hernán Giraldo, agregó que a diario mide los piezómetros instalados en el kilómetro 10 más 700 metros para medir el nivel freático (humedad o encharcamiento) del lugar y antes de que funcionara la galería estaba a 10 metros de profundidad, ahora está a 32, lo que demuestra la forma como va descendiendo.
La primera galería hecha en Antioquia para recuperar una vía en zonas montañosas y aguas perdidas como Santa Elena ya es una realidad. Aunque los ingenieros en forma prudente hoy la califican como una obra de mitigación, sí es el preludio de lo que puede ser un túnel para conectar a Medellín con el Valle de San Nicolás, un sueño que con obras como ésta hecha con tecnología antioqueña, hoy no se ve tan lejano.
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