Los proustáticos que participamos o cubrimos hace 40 años el festival de Ancón, claudicamos y nos incorporamos -encorbatados- al establecimiento que finalmente no cayó.
Mientras el tiempo nos tatúa arrugas en el rostro, estamos de vuelta a la música guasca, tangos, boleros y yerbas afines.
Eran los tiempos del binomio amor y paz. Regía la divisa de Jack Kerouac "En el Camino": "Sólo se vive una vez. Vamos a pasarla bien".
En junio de 1971 trabajar era un verbo que reñía con nuestros principios . Adiós mechas largas, guitarras eléctricas, pereza mental disfrazada de angustia existencial, trajes floridos marca de fábrica de la época.
Para que la entrega no sea total, les guardamos fidelidad a Bob Dylan, Mick Jagger y demás colegas (=abuelos) Rolling Stones. Cambiaron de menú quienes castigaron el cerebro con LSD, coca, cacao sabanero, hongos alucinógenos, pepas, marihuana. Esa tribu de exloquitos se desayuna, almuerza y se acuesta hoy con puré de pastillas, y consume dosis personales de valeriana. La cannabis se usa para embolatar la artritis y el reumatismo.
De la publicidad gratuita se encargó Nos Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín, quien lanzó excomuniones contra organizadores y asistentes. El baculazo del jerarca cobijó al alcalde Álvaro Villegas. Nunca se arrepintió pero tuvo que renunciar.
Juan Luis Mejía, rector de EAFIT, asistió en calidad de activista. Véanlo en el libro "El festival de Ancón, del quiebre histórico a la quiebra histórica" (editorial Lealón).
La obra recoge la memoria de lo sucedido en ese Woodstock criollo que convocó figuras como Gloria Valencia de Castaño, Arturo Abella, Hernando Santos, Juan José García Posada, Henry Holguín. Carlos Bueno, historiador del fiestón, comentó que los materiales gráficos y fílmicos se perdieron en incendios, laboratorios, muertes.
El cronista mayor Germán Castro, autor de "La Bruja", enviado de El Tiempo , informó que para los habitantes de La Estrella se trataba de "una reunión de seres anormales y deshonestos".
Decenas asistieron disfrazados de ateos o testigos de Jehová para ahorrarse el INRI de colinos, drogos, pepos, gogós o yeyés. Podían echarlos de la casa o reducirles la cuota sexual si eran pillados. Carolo, Gonzalo Caro, organizador del aquelarre, explicó al enviado de Cromos , Elkin Mesa, que la idea era "cambiar los conceptos que se tienen sobre el papel de las instituciones, que el Estado sirva a la comunidad, no a los intereses de una minoría".
Cuatro décadas después, "nosotros los de entonces que ya no somos los mismos", nos tuteamos con proctólogos, urólogos, neumólogos y demás "ólogos " de la prepagada. AnDROP áusicos sin remedio, ya no nos creemos tan inmortales como presumíamos.
El bisturí ha extirpado presas que estorbaban. Discretas prótesis han remplazado piezas originales. Ennietecemos . Somos gente sensata que empieza el periódico por las tiras cómicas y el crucigrama. Ya no tenemos necesidad de mentir. Muchos soñamos con merecer el título de señores que antes poco nos tramaba.
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