No podía ser más que una acción de un perturbado mental el atentado contra el monumento a la Sagrada Familia de Barcelona, Patrimonio de la Humanidad. Una de las obras maestras del arquitecto catalán Antonio Gaudí, que se vio afectada por un incendio en la cripta central, por fortuna, sin consecuencias graves.
La cripta de la Sagrada Familia, recientemente reformada, quedó ennegrecida por el humo, que también entró en la nave central, lo que obligó a desalojar a unos 1.500 turistas que visitaban el templo, que en noviembre pasado fue dedicado como Basílica por el Papa Benedicto XVI. La conflagración fue rápidamente controlada; y el perturbado, capturado. Se reabrió al público, pues es destino obligado en esta Semana Santa.
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