Como no se había visto en los últimos seis años y medio en Medellín, a los restaurantes escolares se los tomaron de nuevo los contratistas sin idoneidad ni sentido social.
Algunos con certificaciones y declaraciones de renta fraudulentas, y otros, como Alfaba y Sur Colombia, que están operando en cinco zonas de la ciudad, no están cumpliendo con la tarea de entregar los víveres para garantizar los almuerzos y los desayunos de miles de estudiantes de bajos recursos de las escuelas públicas de Medellín.
Incluso, las inconsistencias son tantas que algunas instituciones como La Francia, Asia Ignaciana, La Isla y Fe y Alegría, en Santo Domingo, han pasado días sin almuerzo para los estudiantes por los reiterados incumplimientos de la empresa encargada de entregarles los víveres.
El colmo de la situación la vivieron en la I.E. Santa Teresa, de Aranjuez, el pasado 13 de septiembre, cuando al cabo de dos horas de cocción de los fríjoles, que les habían entregado, las manipuladoras se dieron cuenta de que lo que flotaba no era una capa de grasa sino de gorgojos en la olla, así lo describe la coordinadora del restaurante, la hermana Olivia Román Ballesteros, quien envió una comunicación a la Secretaría de Bienestar Social y a la interventoría, que es la U. de A., informando todas las deficiencias en el servicio.
La licitación
Hace 20 días se adjudicó la licitación por valor de 57.000 millones de pesos a ocho empresas, de las cuales dos, que son nuevas, no han dado pie con bola, pese a tener certificaciones de trabajo en Bogotá, Huila y con el Icbf.
Alfaba se ganó la licitación por 6.940 millones de pesos. Ellos están encargados de entregarle los víveres a la institución Santa Teresa, de Aranjuez, y allí, que hay 600 estudiantes esperando almuerzo y desayuno, llegan con 370 raciones, en algunos casos, o con los víveres en mal estado. "Incluso me ha tocado sacar de la plata de la cuota de participación que aportan los alumnos, para que ellos no se queden sin comer", explica la hermana Olivia.
La otra empresa que ha presentado gran número de inconsistencias es Sur Colombiana Multiactiva, que se ganó la licitación por 7.000 millones de pesos y tampoco cumple con los requisitos necesarios, pese a que la documentación entregada para participar en el proceso demuestra su idoneidad en este tipo de proyectos. "Pero ni siquiera tienen bodegas ni vehículos adecuados", dijo una de las fuentes que denuncia el tema.
Por su parte, el concejal Bernardo Alejandro Guerra lamenta que luego de tantos años, la ciudad vuelva a vivir esta situación. "Sacaron a todos los contratistas que venían prestando el servicio y que habían trabajado con transparencia y ahora están atentando contra la seguridad alimentaria de los niños de la ciudad".
También denunció otro contratista que ganó una licitación por 2.500 millones de pesos para entregar los almuerzos a la tercera edad, "y cuando presentó la declaración de renta y las certificaciones, éstas no concordaban con la realidad", según se comprueba en un documento de la Dian. Guerra aclaró que por estas inconsistencias fue rechazado en la pasada licitación para restaurantes escolares, "pero continúa como contratista".
Para Guerra Hoyos, en el tema de restaurante escolares se ha retrocedido a viejos tiempos, que se creían ya superados. "Se hacen ahorros sacrificando la calidad y la idoneidad del servicio", dijo.
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