Ollanta Humala asumió ayer la Presidencia de Perú, un mandato que lo enfrentará al desafío de guiar a uno de los países con mayor crecimiento económico del mundo, pero que arrastra una pesada carga de marginación y pobreza.
En una ceremonia salpicada de protestas contra su decisión de jurar por una Constitución caduca, el militar retirado de 49 años prometió hacer una ambiciosa apuesta a los programas sociales, financiados en parte con un nuevo impuesto a la minería, sin descuidar las actuales políticas a favor del mercado.
El primer discurso de Humala como presidente no tuvo mayores sorpresas. Confirmó que gobernará de forma moderada, dejando atrás las ideas radicales de izquierda que en algún momento asustaron a los inversionistas y golpearon a los mercados.
Originalmente vinculado al presidente venezolano Hugo Chávez, una relación que selló sus posibilidades en su primer intento fallido de acceder a la primera magistratura, y luego ligado al exmandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Humala insistió en que buscar su propio camino.
"Nuestra voluntad no es la de copiar modelos... sino construir un camino propio, un modelo peruano de crecimiento con estabilidad", dijo el presidente peruano, llamado desde ya, por algunos analistas, el "Lula de los Andes".
Humala sucedió a Alan García, un socialdemócrata que en el ejercicio de su Gobierno se transformó en un ferviente promotor de la inversión privada y los pactos de libre comercio, y que decidió no asistir al cambio de mando para evitar "una emboscada" de abucheos de sus opositores, según él mismo lo señaló.
El nuevo jefe de Estado recibió la banda de parte del presidente del Congreso, y asumió en un país con un crecimiento económico del 7 por ciento en promedio anual, una inflación menor al 3 por ciento y reservas internacionales por más de 47.000 millones de dólares.
Juan David Escobar, director del Centro de Pensamiento Estratégico de Eafit, no duda que el país está viviendo las vacas gordas en materia de inversiones, pero asegura que los procesos de distribución de riqueza son muy lentos, cosa distinta al mejoramiento de la economía.
Al reto económico y al de responder de manera efectiva las promesas de campaña en materia social, un frente por cuyo descuido fue criticado el anterior gobierno, se suma la expectativa sobre la dirección que tomará su gestión.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4