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Con los ojos puestos en la ciudad

LOS JÓVENES que hacen parte del proyecto Click a los Barrios recorrieron las calles de Medellín para congelar sus momentos preferidos

  • Con los ojos puestos en la ciudad | Cortesía Click A Los Barrios | Esta imagen fue tomada en uno de los recorridos por Susana Herrera en la Ciudadela Nuevo Occidente. Ella hace parte del proyecto Click a los Barrios, liderado por el reportero gráfico de este diario, Julio Herrera.
    Con los ojos puestos en la ciudad | Cortesía Click A Los Barrios | Esta imagen fue tomada en uno de los recorridos por Susana Herrera en la Ciudadela Nuevo Occidente. Ella hace parte del proyecto Click a los Barrios, liderado por el reportero gráfico de este diario, Julio Herrera.
06 de noviembre de 2011
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Se tiran al suelo, se montan en un árbol, piden permiso para subirse en una plancha, se estiran, se mueven. Miran a través de su lente la ciudad que es de ellos y que congelan cada vez que obturan su cámara, su tesoro.

Y, en esas, se topan con abuelos que leen el periódico, con jóvenes que hacen barras en un parque, con niños que entrenan en una cancha, con un toque de una banda de rock, con una pareja de novios que se besa, con una familia que pasea y hace un sancocho, con perros que corren alocados y con un sol que los quema sin darse cuenta porque la emoción los tiene volando.

Los jóvenes del proyecto Click por los Barrios recorren las calles de Medellín para reconocerlas, para romper esquemas y barreras y para renovar su fe en esos sitios en los que crecieron y que han visto transformarse.

Son más de 500 muchachos los que han pasado desde 2005, cuando el reportero gráfico de este diario, Julio César Herrera, empezó dictando un taller de fotografía a unos pocos y la idea se le convirtió en una bola de nieve. Hoy, la iniciativa tiene en su carta de presentación varias exposiciones locales e internacionales y un libro de 280 fotografías cocinándose, que saldrá en diciembre.

Niños y jóvenes de La Torre, Carpinelo, La Iguaná, El Picacho, los barrios de influencia de los parques biblioteca, Ciudadela Nuevo Occidente y hasta los hijos de los mineros que perecieron en la tragedia de Amagá fueron los primeros a los que llegó la propuesta que se extendió, sin distinciones, por todo el municipio.

Una fase vital
En una panadería, unos extranjeros blancos y sonrientes hacen un pedido. Del otro lado del mostrador, un joven, habitante de la calle, vestido con ropas oscuras, los mira. El contraste entre la alegría y el hambre y ese claroscuro de pieles y vestimentas, llamó la atención de Melisa González, de 19 años.

Nunca olvidará esa fotografía que la motivó a seguir mirando con atención.

Este año, ella hizo parte del grupo de 40 seleccionados, 20 por Click y 20 inscritos por la Alcaldía de Medellín, para recorrer los barrios por cuatro meses y continuar con su aprendizaje, para finalizar con una exposición.

De la mano con otro reportero gráfico que ha estado vinculado desde el comienzo, Fredy Amariles, arrancaron en agosto este nuevo proceso. "Ellos compartieron su saber con nosotros, nos motivaron, nos hicieron sentir fotógrafos y enamorarnos de la cámara", expresó Duvier Palacio, de 20 años.

Con su mirada renovada gracias a las experiencias anteriores, encuadraron muchas escenas, la mayoría con los niños como protagonistas, que los conmovieron, pues como contaron, reflejan con los dientes la alegría de los primeros años, aunque su realidad no sea nada fácil.

"Creíamos que la ciudad era nuestro entorno de cuatro cuadras, pero salimos y vimos tantas cosas agradables, modernas y transformadas, que nos mostraron que estábamos desactualizados", contó David Cardona, de 21 años.

Él, que ya logró vincularse laboralmente con una fundación como fotógrafo, sigue caminando las calles con el objetivo de capturar cerca de 400 fachadas de casas en ciertos sectores. Y, aunque ha sido complejo porque hasta le robaron una cámara, ser fotógrafo es su anhelo y le echa ganas a esa meta.

Entonces se dieron cuenta de que la gente se ha apropiado de nuevos lugares, que va a un parque para encontrarse. "Las personas se atreven a salir, a soñar. Ya no están tan prevenidos y nos posan".

Julio, su maestro, que creció en Manrique en un momento violento, es un convencido de que "siempre se puede hacer algo por los pelaos de los barrios", y él decidió, con la ayuda de personas y entidades que le han abierto las puertas, emprender acciones regalando espacios de aprendizaje en eso que a él tanto le apasiona y con lo que ha logrado reemplazar, incluso, armas por cámaras.

Dentro de unas semanas se podrá conocer el trabajo completo de estos 40 jóvenes y las escenas que los sedujeron, que hacen parte de ellos mismos, de sus barrios. Su palpitar ya suena más bien como un "click".

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