En un segundo, en un movimiento instintivo, Alejandra Gutiérrez se pone un sombrero con lentejuelas pegado a una peluca roja. Voltea a ver a Álvaro Garcés, quien se ajusta una máscara sobre el rostro. E instalan el ritual, el de verse al espejo como quedaron y luego voltear a mirarse para reír a carcajadas.
Al mismo espejo llega Sandra Ruiz. Se prueba una peluca rosada, de un tono estridente, y encoge su cabello adentro para ver cómo le queda.
Ya no hay más de color azul, las que originalmente planeó con su grupo de amigas, con quienes irá a una discoteca a celebrar el Halloween.
Luego pasa una familia completa, incluida Salomé, una bebé de menos de un año. Su abuela, Sol Mary Ocampo trae a la familia para elegir entre todos la decoración que tendrán en al casa. Claro, ya está listo el disfraz de Caperucita Roja para la bebé. La idea es celebrar una fiesta, que es por esencia para niños.
Aunque no se crea, dice Diana Wilches, administradora del almacén Cachivaches en Oviedo, "los adultos gozan más que los niños", sentencia.
Y así lo ve en la tienda creada para que la gente se pruebe, se tome fotos y se diviertan. Siempre salen con algo bajo el brazo. El portafolio es amplio.
Los disfraces de El Sombrerero, ya agotado y Alicia en el país de las maravillas, siguen en los primeros lugares.
Aunque entre los preferidos siempre estén los de presos o los de muerto. Lo más novedoso el de Zumo, en el que se puede aumentar de libras porque uno queda inflado como una uva gigante. Y para los niños, los de los personajes como Woody de Toy Story o los de Cars, los que están de moda.
La idea como lo propone Alejandro, es mezclar cosas y al final "ser muy original".
El complemento: pestañas postizas, medias veladas de colores, guantes emplumados, gafas estrambóticas, pelucas y máscaras.
Y la lista sigue, pero en Express, un local por la avenida 33, tras pasar la glorieta de Bulerías, en donde acondicionaron dos espacios para mostrar su oferta de día de Brujas y Navidad.
Dientes al estilo de gánster, o de nerd; pestañas postizas gigantes, brazos ensangrentados o gafas rockeras, como las que se pone Stefanie Gómez.
Y es que todos se anticipan a comprar, incluso la Navidad. "Me adelanto por el precio", dice María Cecilia Echeverri, que observa en detalle la oferta que hay de adornos para las puertas. No le molesta decir que le encanta la Navidad y que la vive a plenitud.
En lo que coincide Paula Giraldo, que escoge con tiempo el disfraz de su sobrino, Alejandro, y de paso, se llevan algo de adornos navideños. Sabe que ahora lo harán despacio, con más tiempo, menor costo y más variedad, asegura.
Mientras llega el día la diversión está asegurada. Solo hay que probar con anticipación cómo quedarán.
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