Hay personas que en reuniones sociales, tal vez sin ser conscientes de ello, se apoderan de la palabra, sin permitir que los demás disfruten de una amena conversación.
Los acosa un extraño síndrome que los hace creerse el centro de la fiesta y procuran que toda la conversación de un grupo de personas gire en torno a lo que ellos dicen o a sus experiencias y anécdotas, así estas no le interesen a todos. Al monopolizar la palabra se creen el centro. O mejor quieren estar en el centro como si fueran florero.
Permita que los demás hablen y que la conversación fluya en forma natural, según los puntos de vista de todos.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4