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HISTÓRICO
"Dios no existe..."
Elbacé Restrepo | Publicado el 28 de febrero de 2009
En materia de religión es conveniente, y necesario, encontrar el equilibrio para vivir de acuerdo con las creencias propias, sin desconocer que las diferentes también son legítimas para sus dueños. Sin embargo, no puedo negar que sentí una punzada en el corazón cuando me enteré de dos noticias. Por un lado, de la campaña publicitaria iniciada en Europa, que no demora en llegar a América, para desestimar la existencia de Dios. Y por el otro, la del próximo lanzamiento del Manual de Ateísmo, o de Ateología, como prefiere decir el editor, tal vez para que no suene muy fuerte, o para que suene muy fuerte, quién sabe, escrito por afamadas plumas colombianas que no creen en Dios.

En realidad no me afecta que se declaren ateos y dejen constancia por escrito, pero me pregunto: ¿para qué lo hacen? Creo que la fe o la ausencia de ella es un asunto íntimo del que nadie tiene que hacer alarde. No me interesa saber si buscaron a Dios donde no estaba; si tienen miedo de reconocer que hay un ser superior que connota perfección; si son incrédulos de nacimiento o si en el camino perdieron la fe; si se enredaron en una maraña de complicados estudios sobre ciencia, dogma y evolución, o todas las anteriores. Pero no dejo de preguntarme si los ateos declarados lo son de verdad o si lo son gracias a Dios, de los que invocan su nombre ante una situación dolorosa y difícil.

Creer o no es una cuestión particular y respetable, por eso no comparto que los ateos del manual se hayan referido muchas veces al "país del Sagrado Corazón de Jesús" de manera desdeñosa, desconociendo el sentir de millones de personas que profesamos nuestra fe y no nos da pena decirlo. Seguro lo leeremos, aunque sea por cultura general, y hasta puede que sea más interesante que los carteles europeos, que confunden a Dios con un policía: "Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida", un mensaje poco categórico que más parece una simple invitación al desenfreno.

Recordé, a propósito, un artículo del ingeniero Darío Valencia Restrepo, publicado en el periódico El Mundo hace unas semanas, en el que decía: "Terminamos con una frase inmortal de ese gran maestro y escéptico que fuera Bertrand Russell, pronunciada cuando unos amigos provocadores le preguntaron qué haría si después de su muerte se diera cuenta de la existencia del más allá y fuera enfrentado al ser supremo que siempre había negado: "Me acercaría a Él y le diría: Usted no nos proporcionó suficiente evidencia".

Los creyentes sabemos que la fe no necesita certezas, por eso no intentamos convencer a nadie. Y los ateos, por su parte, tampoco han logrado demostrar que Dios no existe. ¡Estamos a mano!

Recordé también un letrero clásico de las paredes de los baños de cualquier universidad pública que siempre me arranca una sonrisa, no tanto por la primera premisa como por la segunda: "Dios no existe. Marx". "Marx es un mentiroso. Dios".