Un extraño sentimiento de lágrimas y risas fue la reacción emocionada de Marina Cuartas cuando le dieron la noticia de que su Jaime, a quien creía muerto, estaba con vida, al igual que otros cuatro compañeros que soportaron la impetuosa creciente helada del río Calderas, en lo profundo de un túnel en construcción.
Casi al medio día, envuelta en un manto negro, Marina se acababa de bajar del vehículo que la trajo desde Medellín, donde a las 6:00 de la mañana recibió la llamada que le reportó la tragedia de su esposo, Jaime de Jesús Mesa, en la madrugada del viernes.
Ella se negó a creerlo y bloqueó en su mente toda posibilidad de que estuviera sin vida. "Yo lo veía escondido, él sabe cómo es la seguridad y cómo utilizar los implementos que tienen, porque hace 18 años trabaja en estas empresas", contó.
Pero el recorrido de más de 100 kilómetros entre Medellín y la caseta de entrada al campamento donde se construye una hidroeléctrica, antes de San Luis, fue un viacrucis.
La angustia terminó al llegar, minutos después de que varias ambulancias partieran, raudas, entre el ruido de sirenas, con los hombres que creían muertos. "Dios mío santo, estoy feliz, cuando uno tiene fe siempre guarda la esperanza", dijo entre sollozos, abrazada a la hija adolescente, que la acompañó.
Pronto partió tras los rastros de su Jaime, sin saber si lo encontraría en Cocorná, San Luis o Rionegro.
Pero en la baranda que impedía el paso a familiares y campesinos de la vereda El Silencio, todos coincidían en que estaban ante un milagro. El único coche de servicios funerarios que permanecía en el lugar se retiró para liberar espacio a las ambulancias.
Los trabajadores que no pudieron pasar a cumplir el turno de las 6:00 de la mañana también transformaron sus rostros adustos y rompieron sus largos silencios.
"¡Cómo qué aguantaron…, si esa agua es muy helada, como de 3 grados centígrados, así sea en verano", dijo uno de los más veteranos entre quienes estaban allí.
La noticia del milagro de las cinco vidas robadas a la muerte, la entregó el director técnico del Dapard, Gilberto Mazo, pasadas las 11:00 de la mañana:
"De la gran creciente que inundó la hidroeléctrica y atrapó a siete personas, se rescataron cinco con vida. Salieron por sus propios medios. Todos tienen hipotermia y pequeños traumas".
Alex García, líder campesino, se preguntaba con varios trabajadores cómo pudieron sobrevivir si "el túnel estaba tapado casi dos metros con agua y lodo, y uno piensa que no pueden encontrar a nadie con vida".
Pero, ¿cómo fue la emergencia? La impresión de Alex, aún fresca diez horas después, es la de "un bombazo" que sacó al río de su cauce.
Y Mazo, quien llegó de madrugada en helicóptero, afirma que no solo hubo daños en la hidroeléctrica, pues desde el aire apreció que la creciente dejó huellas cinco kilómetros antes, con daños en cultivos.
El alcalde de San Luis, Carlos Mario Gómez, contó que el presagio del desastre fueron las lluvias intensas de los últimos días, en especial de la noche del jueves y madrugada del viernes.
Después de la 1:30 de la madrugada, dijo, una creciente inesperada del río Calderas inundó la capacidad del túnel que se construye para la central. "Es un túnel de desvío a filo de agua".
Gilberto Mazo añadió que es un túnel de 3,8 kilómetros de longitud, del cual se han excavado 400 metros. Es tal el tamaño de la estructura que por el ducto cabe una volqueta.
El presidente de la junta de acción comunal de las veredas El Silencio y El Pescado, Jaider García, complementó que a la hora de la emergencia había un grupo numeroso de trabajadores en labores de perforación.
Pero, en la madrugada llegó un camión con materiales explosivos, aseguró, y requirió entre 10 y 12 hombres para ayudar a descargar. "Por cuestión de minutos pudieron ser más y quién sabe si hubieran tenido peor suerte", anotó.
Jaider, quien conoce el proyecto, señaló que la hidroeléctrica San Miguel se construye desde enero de este año por la firma HMV Ingenieros, y valora que ha sido una empresa responsable. "Atienden los requerimientos de la comunidad", afirmó.
Los familiares de los dos muchachos que al caer la tarde seguían en el fondo del túnel en construcción soñaban con repetir la historia de Marina Cuartas, pero el sueño empezaba a volverse pesadilla para la esposa de uno de ellos, Gilberto Montes, que solo se respondió con miradas tristes.
Dolor
Sin embargo, pasadas las 4:00 de la tarde, la alegría se volvió tristeza al conocerse el hallazgo, por parte de buzos expertos de los bomberos, que colaboraban en la búsqueda, del cadáver de uno de los dos obreros desaparecidos. Se pensó que habían corrido la misma suerte de sus cinco compañeros rescatados con vida, pero no fue así.
Según informó el Director del Dapard, César Hernández, el cadáver ahogado de uno de los desaparecidos fue encontrado a unos 100 metros de la boca del túnel.
Agregó que las labores de búsqueda de la séptima persona iba a continuar en la noche, pero las mismas se suspenderían si empezaba a llover, porque al caer la tarde ya estaba brisando en el sector.
El funcionario destacó las labores realizadas por buzos y socorristas de la Defensa Civil, Cruz Roja y buzos de los bomberos de Medellín, Envigado, Guatapé, El Peñol, San Luis y Rionegro, además de los operarios expertos de la empresa que construye la hidroeléctrica.
La vocera de la empresa HMV Ingenieros, Diana Carolina Talani, informó que los trabajadores que sufrieron hipotermia y pequeñas lesiones se encontraban estables y bajo observación médica en el hospital San Rafael, del municipio de San Luis.
Aunque el propósito de los enviados de El Colombiano era conocer en viva voz el testimonio de cómo sobrevivieron cinco trabajadores a la emergencia durante más de nueve horas soportando tan bajas temperaturas, por protocolo médico no fue posible, hasta que estén totalmente recuperados.
Hacia las 7.00 de la noche Gilberto Mazo confirmó que el cadáver hallado era el de Ferney Ríos Vera, de 30 años.
Manifestó que seguirían buscando a Gilberto Montes, de 42 años, quien continuaba desaparecido.
"Continuarán trabajando los operarios de la empresa con una motobomba suministrada por Cornare y cuatro más de los contratistas con el fin de seguir retirando el agua que anega el túnel", afirmó Mazo.
"Si en la madrugada de este sábado no se había encontrado al trabajador desaparecido, en las primeras horas de la mañana entrarían de nuevo los buzos que se retiraron en la noche por seguridad", concluyó Mazo.
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