Hay caballos que tienen secretaria, mensajero, duermen en cómodas camas, son alimentados a placer y reciben atención médica especializada.
Son equinos de élite, miembros de una especie de realeza que engendra a sus crías por inseminación artificial, una práctica muy extendida porque protege a los mejores ejemplares y amplía la descendencia.
Son individuos privados del coito por protección. Gabriel Jaime Toro, médico veterinario experto en la reproducción de estos animales y dueño de Embryo Transfer, explicó que a un caballo de buen desempeño en las pistas no lo arriesgan a una monta natural. Podría quedar lisiado por la patada de una yegua esquiva o ser contagiado con una enfermedad sexual.
El tema también tiene que ver con la economía. Alejandro García, médico veterinario que tiene a su cargo el cuidado de varios equinos, explicó que con la inseminación artificial se puede llevar el semen refrigerado hasta el sitio donde tengan dispuesta la yegua, sin importar si es otro país, con los ahorros de transporte que eso significa.
El rendimiento es otra ventaja porque en la monta natural la porción del semen del día se dedica a una sola hembra, mientras que cuando se colecta esa muestra la cantidad se puede repartir entre varios úteros.
El paseo es largo
El viaje artificial del espermatozoide hasta el óvulo tiene varias escalas e interventores. Daniel Ángel Vélez, médico veterinario experto en inseminación, explicó cómo es la dinámica. El asunto comienza cuando el dueño de una hembra decide que será preñada. Llama al médico veterinario le informa y el profesional visita a la futura madre.
Se le hacen los chequeos médicos -ahora casi todos los dedicados al tema andan con ecógrafos portátiles- para estimar cuándo estará ovulando la yegua.
El propietario o el médico se contactan con los dueños del reproductor seleccionado y anuncian el día elegido para el acto.
A los caballos generalmente les toman muestras tres veces a la semana y cada porción es refrigerada en un proceso que le da hasta 48 horas de posibilidad de engendrar -incluso hay casos con tres días de éxito-.
Alejandro García contó que en su caso pide que le confirmen el día de la inseminación antes de las 8:00 a.m. si se hará o no el procedimiento para enviar las muestras donde sí las necesiten.
Como hay médicos que llegan a tener hasta diez ejemplares a su cargo, en ese proceso pueden intervenir mensajeros, secretarias y hasta profesionales que llevan estadísticas.
El dueño del caballo garantiza en el servicio contratado una cría o 60 días de preñez -según el acuerdo - y por eso envían las muestras que hagan falta para el propósito. El encargado de la hembra, por su parte, cobra entre 450.000 y 500.000 y se suele comprometer a garantizar la preñez durante mínimo dos meses.
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