No sería raro que en una semana, cuando la rotativa Manroland Uniset 75 culmine en Envigado ese viaje que emprendió hace dos meses, desde Plauen, Alemania, a Luis Miguel de Bedout se le salgan las lágrimas.
El gerente de esta empresa es un hombre emotivo. Cada vez que se gesta una idea, dice, cada que se materializa un nuevo proyecto, "me dan ganas de llorar".
Luis Miguel llegó a la compañía de 21 años. Era practicante de ingeniería de producción. "Casi todo el mundo tenía mayor rango que yo, casi todo el mundo ganaba más que yo". A eso atribuye el hecho de que, desde ese momento, el doctor De Bedout fuera Luis Miguel. A secas.
Cuando la rotativa llegue tal vez no sea el gerente el único que, con un nudo en la garganta, le dé la bienvenida. Ese arribo está cargado de significado, toda vez que representa negar aquello que se ha anunciado, amenanzante, como el fin de los medios impresos. Los medios impresos se transforman, evolucionan, no se acaban. Y él lo sabe muy bien.
La empresa pasó, en los últimos 10 años, de tener una publicación a tener varias, justo cuando se habla del fin de los impresos. ¿Cómo lo ha hecho?
"Cuando se habla de la defunción del impreso yo tengo que decir que nosotros hemos triplicado las audiencias gracias a los distintos modelos informativos. Estamos viviendo el momento de reto y transformación más fuerte de la industria. Esta compañía nació cuando el único proveedor de información era la prensa. Hace 99 años. Luego llegan la radio y la televisión. Ahí empezaron a declarar la muerte de los periódicos. Sin embargo, los periódicos continuaron fortaleciéndose. Más tarde, cuando nacen los canales verticales de noticias, por ejemplo CNN, Ted Turner le dio 10 años de vida a la prensa. Creo que de eso han pasado más de 20 años. Después aparece internet y con todo ello, lo que pasó fue que se dio una atomización en la que no hay una fuente única de contenidos informativos. La democratización total llegó con internet, que no solo es eso, sino la anarquía en la información, en la que cualquiera dice lo que quiera, con o sin responsabilidad, verdad o mentira y con una posibilidad de amplificación muy compleja. La comunidad que teníamos hace 99 años era muy pequeña. De suerte que abastecer una comunidad así es más o menos fácil. Pero ahora que tenemos entramados urbanos tan grandes que el periódico no es el único canal de información, entendemos que un solo modelo no funciona. Por eso pensamos en cómo crecer cuando las audiencias no estaban creciendo para un modelo único. Ahí se pensó en dos cosas, modelos diferenciados y varias plataformas. Los primeros pinitos los hicimos con Salomón. El sistema de audiorespuesta a través del teléfono. Fue mágico porque aprendimos mucho, vimos que hay modelos distintos y que distintas plataformas no significan que eso empiece a competir con el periódico. Son medios complementarios. La otra experiencia fue un periódico gratuito para la zona de Laureles. Se desarrolló con Unicentro y se llamaba Gente de Occidente. Después de un año vimos que fue positivo y montamos El Colombiano de El Poblado. A los dos años pusimos en orden las marcas y ahí nace Gente con el apellido del sector a donde va. Con Salomón y Gente, que nacieron en serio al comienzo de la década, encontramos la posibilidad de crecer y expandir negocios. Luego aparece la unidad de nuevos medios con las primeras versiones web del periódico. Y por último, el periódico popular que ofrecía un modelo que conectaba mejor a segmentos de la comunidad que con otro tipo de medios no se conectaban".
Son pocas las empresas colombianas, mucho menos si son negocios de familia, que logran cumplir 99 años, ¿dónde está el secreto?
"La industria de los medios de comunicación, particularmente la de los periódicos, solía tener un origen más vocacional que cualquier cosa. Eran aventuras quijotescas de personas que tenían la pasión por el periodismo, por la información, por la política y por el liderazgo social. Ese origen viene ligado a unos principios, unos valores y una filosofía que son rectores del negocio en donde hacer dinero no es lo que está en primer lugar, sino que antes de cualquier cosa está la pasión por el oficio. Creo que esas bases sólidas hacen que una empresa perdure. Esa pasión por el oficio ha permanecido en la compañía durante 99 años, tanto en los accionistas, como en las personas que trabajamos acá".
El periódico ha fortalecido los canales de interacción con los lectores, ¿por qué?
"En lo digital hemos recorrido múltiples caminos. Al principio lo importante era tener un dominio y lo tuvimos. Luego vino el 'boom' de los portales y montamos Eureka, que era una alianza con el periódico El Tiempo, El País y Semana. Luego aparecen los motores de búsqueda y trabajamos para optimizar nuestros sitios. Más tarde aparecen la movilidad y las comunidades. Vimos que el modelo informativo puede tener una versión digital a través de los e-papers y para las tabletas como el Ipad. El suministro de contenidos informativos a través de las herramientas de movilidad nos hace recordar lo que fue Salomón y por eso tenemos versiones nativas en las plataformas de Ipod, Blackberry y Android. Incursionamos de manera seria y decidida en las comunidades, bien sea para contenidos informativos o para darle salida a los nuestros. Eso tuvo su antecesor en el periodismo ciudadano con Tips. Hoy en día tenemos cuatro frentes con la web, las versiones digitales, las comunidades y las herramientas de movilidad. Sin duda, la interacción nos interesa mucho".
¿Pero lo impreso sigue siendo clave del negocio?
"Por supuesto. Le estamos trabajando a proyectos muy importantes como el rediseño de los impresos de cara a los 100 años. Estamos en la reestructuración del modelo de organización para entrar a un nuevo siglo de la compañía con una estructura y una organización totalmente ajustada a esos nuevos modelos".
Eso se integra con la inversión que se ha hecho en la nueva rotativa. ¿Qué significa eso para la empresa?
"Ponemos al orden del día en infraestructura tecnológica esa parte de la compañía dedicada a los medios impresos. Estamos modernizando la planta de impresos. Eso nos dejará en una posición muy interesante para muchas cosas. En primer lugar, nuestras publicaciones tendrán la posibilidad de ser 'full color' en todas sus páginas. Vamos a tener flexibilidad de formatos y podremos imprimir en formatos como el tabloide europeo y el de revistas. Podremos imprimir en mejores papeles, como los esmaltados para revistas. La meta es que esto represente un crecimiento del 20 por ciento en el volumen de negocios de la empresa porque puede proveernos trabajos a terceros. Esto nos dará mucho más eficiencia, serán menos costos pues habrá menos desperdicio, más agilidad, no habrá cuellos de botella. Pero también va a ser muy importante porque tendrá características de impresión offset en rotativa. La ciudad no tiene capacidad instalada para eso, esto quiere decir que será importante para la industria impresa de Medellín".
Este periódico es un patrimonio de Antioquia. Pocos saben que eso también tiene que ver con la función social que cumple. ¿Qué programas desarrolla actualmente?
"Nos debemos a la comunidad y es necesario retribuirle la generosidad que han tenido con nosotros para crecer y desarrollarnos. Tenemos varios programas que nos entusiasman mucho y nos llenan de orgullo. El Clásico de Ejecutivos de El Colombiano es uno de ellos. Gracias a este programa apoyamos una modalidad del deporte que es el ciclismo, a través de muchas expresiones, no solo las clásicas, sino que se incluyen nuevas modalidades muy divertidas como el downhill, o el trial. Eso le da la oportunidad a la gente de competir de una manera muy sana. Además se recogen fondos que apoyan obras de beneficio social. Estamos aportando cerca de 120 millones de pesos anuales a otras entidades. También está el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, que opera de manera similar porque los patrocinios y las participaciones que se recogen apoyan la causa de la Fundación Santiago Corazón y a Corbic que desarrolla un trabajo muy importante en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Manuel Uribe Ángel. Además hay un plan de becas para personas que se han reinsertado a la vida social. Tenemos 35 estudiantes universitarios completamente becados y eso nos satisface mucho. El programa de Prensa Escuela también es muy importante porque apoya la lectura en el proceso educativo y el uso de los diarios para que los estudiantes se conecten con la realidad de su entorno. En eso hay cerca de 90 instituciones y un numero enorme de estudiantes y docentes".
El Colombiano Ejemplar es otro programa reconocido a nivel nacional...
"Con El Colombiano Ejemplar lo que hacemos es recoger varias iniciativas que ha tenido el periódico en su momento. Parte de la esencia es hacerle eco a personas y entidades que han sido exitosas en su campo, pero que además tienen una calidad humana a toda prueba. A veces uno encuentra gente exitosa en el deporte o la economía, pero que como personas no lo son tanto. Acá uno ve personas destacadas en su campo y seres humanos extraordinarios. La idea es descubrir esos valores y mostrárselos a la comunidad para que pueda emularlos. El jurado está encabezado por el presidente Belisario Betancur".
¿Qué va a pasar en esta empresa de cara a nuevos productos y proyectos, de qué otra manera se integran las familias para seguir trabajando juntas?
"Trabajamos de manera muy decidida este año en redefinir y rediseñar nuestra estructura de organización para ajustarla a estos nuevos retos que estamos enfrentando. Si hablamos de propietarios accionistas, familias, creo que lo más importante es la impronta que dejaron las personas que han pasado por acá, con don Julio C. Hernández y el doctor Fernando Gómez, a la cabeza, que fueron los que dieron ese gran impulso después de que lo fundara Francisco de Paula Pérez. Luego vino una segunda ola que fue la que lideraron Jorge Hernández y Juan Gómez Martínez, que fue el salto a la modernidad de esta compañía. Ellos gestaron esa cara moderna de la empresa. Lo que hemos podido hacer Ana Mercedes y yo es recibir esas banderas y mientras hay cosas nuevas que se originan, otras se conservan: cambian los contenidos, se crean nuevas plataformas, pero se conservan los principios, los valores y la filosofía. Eso trasciende a las personas, no se necesita que sea familia, lo que hace falta es que esté involucrado en el ADN y la cultura de la organización. Lo importante es que primero estén esos principios, antes con el negocio, teniéndolos claro, es que hacemos que esto sea un buen negocio".