Comerciante, piloto profesional de parapente, desempleado. Así podría rezar una especie de cartelón de esos que se cuelgan en cualquier tabla de pared. O quizás, el arranque de algún anuncio clasificado.
Y agregarle la chapa: "en liquidación, por cierre de taller automotriz".
Pero qué va, al mal tiempo buena cara. Así, por lo menos, piensa Guillermo León Velásquez, un paisa de 44 años que, para contrarrestar su mal momento laboral acaba de coronarse campeón nacional de parapentismo.
"Lo había intentado antes, pero lo máximo que pude obtener fue el subtítulo en 2008", narra este hombre que empezó a volar en 1996 de la mano del desaparecido ícono de este deporte en el país, Jorge Abad Barón -Techos- haciendo parte de la primera camada de parapentistas profesionales del club San Félix.
Todo en su vida, desde ese momento, parece girar en torno al vuelo incluso atreviéndose a volar con su hijo recién nacido, de dos años de edad. La persona con la que comparte sentimientos es también practicante del parapentismo, Paula Andrea Foronda, quien en Roldanillo, donde se realizó el Nacional-2009, el pasado fin de semana, se consagró subcampeona.
En su Gin-boomerang IV, una vela que adquirió hace tres años por US$ 2.500, logró el sueño de su vida y lo que es más increíble, "invicto" porque "jamás me he quebrado un hueso, nunca he tenido un solo accidente, ni una uña me he roto". Y eso que ya cuenta más de 5.000 vuelos.
La fortuna que no ha podido tener últimamente en los negocios ahora se ve reflejada en el éxito deportivo volando por los cielos del país gracias "a la constancia, a la toma de buenas decisiones en cada vuelo, al buen manejo del PGS (Global Positioning Systemy o Sistema de Navegación por Satélite), a saber planear las rutas" y, claro, a un toquecito de suerte, ese que no le debe faltar a todo buen campeón.
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