Con más de cuatro décadas, Productos El Caribe se consolida como una de las empresas más sólidas de su sector.
En una pequeña terraza sobre una tienda y una pequeña casa familiar en el barrio Castilla de Medellín empezó a gestarse el 12 de marzo de 1969 un sueño fresco que llevaba un dulce olor a guayaba. Tras el deseo de fabricar unos bocadillos para comercializar en su tienda, y generar unos recursos extra con qué complementar los actuales y poder cubrir todos los gastos familiares, su fundador dio inicio a lo que hoy es una de las empresas más reconocidas y recordadas por los antioqueños: Productos El Caribe.
Rápidamente vio que el producto tenía buena rentabilidad y rotación, pasando de preparar una paila diaria a dos, y llevándolo a tomar la decisión de dejar la tienda un año después para concentrarse en los bocadillos que posteriormente decidió llamar El Caribe al recordar que entre los 19 y los 23 años había trabajado en Flota Mercante Gran Colombiana, y tenía ese recuerdo del mar como uno de los mejores de su juventud.
Para ese entonces el negocio le permitía contar con 12 empleados y el apoyo de su esposa, y poco tiempo después fue integrando más personas con el fin de dar abasto con los pedidos de las tiendas. Tres años después pidió un préstamo bancario y con los recursos aprobados se trasladó a una planta mayor, en la carrera 65, cerca de la Terminal del Norte.
En esa época Bocadillos El Caribe competía codo a codo con reconocidas marcas de bocadillos, pero la falta de diversificación fue dejando a muchas a mitad del camino. La empresa vio la necesidad de complementar su oferta de productos, así que decidieron incursionar en la línea de panadería con productos como pan tajado, tostadas y bizcochos, que tenían una rotación superior a los bocadillos y así empezó a diversificar su portafolio de productos.
En 1989 Bocadillos El Caribe se traslada a la planta construida en la Avenida Guayabal, donde se encuentra actualmente. Diez años después de instalarse allí incursiona en las marcas propias con productos como cereales, pasabocas y abarrotes. Hace dos años tuvo un logro importante al desarrollar el canal institucional con el objetivo de llegarle a restaurantes, casinos y programas gubernamentales de alimentación, entre otros.
A los 45 años de la empresa, su fundador asegura que la tarea más difícil está hecha: tiene unas buenas bases. La meta es continuar diversificando para ser competitivos.