HISTÓRICO
En Altavista, transporte a medias y balaceras
  • En Altavista, transporte a medias y balaceras | Desde el morro en la parte superior, en el sector de Altavista, se hostigó en la noche a la comunidad del barrio Nuevo Amanecer. Este sector estaba ayer sin transporte. FOTO JUAN FERNANDO CANO
    En Altavista, transporte a medias y balaceras | Desde el morro en la parte superior, en el sector de Altavista, se hostigó en la noche a la comunidad del barrio Nuevo Amanecer. Este sector estaba ayer sin transporte. FOTO JUAN FERNANDO CANO
POR GUSTAVO OSPINA ZAPATA | Publicado el 28 de febrero de 2012

En los blackberry de algunos residentes quedó grabada la noche de terror que vivió el lunes el sector de Belén Altavista.

Un joven amplifica la grabación y el "traqueteo" se escucha. Algunos habitantes que ya identifican el tipo de armas con que se dispara dicen que se usaron fusiles AK-47.

Los disparos venían de un morro al costado derecho, a la altura de la calle 18 con carrera 91, donde empieza el barrio Nuevo Amanecer, también llamado La Mano de Dios.

"Eran como las 9:00, había mucha gente en la calle, niños y señoras, uno veía era el chispero", relató un muchacho a quien le tocó esconderse para evitar ser víctima de las balas.

En el muro de una tienda quedó un orificio de bala, testimonio de lo que pasó. El ataque duró cerca de una hora. En la tarde, como a las 3:00, hubo una escaramuza que anunciaba lo que se venía.

"Uno por acá nunca sabe cuándo va a haber un ataque", comentan varias personas reunidas en la esquina. Casi nadie se atreve a hablar.

Es una comunidad en medio de una guerra de bandas por las extorsiones.

La lucha es tan intensa, que varias rutas de buses ayer no ingresaban a Nuevo Amanecer y a los residentes les tocaba salir hasta la calle 18, la avenida principal del sector, a tomar buses de la ruta 176. Las propias del barrio, la 172 y 178, no ingresaban.

El miedo acecha
Hay zozobra en la comunidad y en los buseros. En ella, por estar en medio de una lucha entre combos. Y en ellos, porque son las víctimas directas de las extorsiones.

El lunes pararon varias horas sus carros y al final de la tarde reanudaron el servicio. Pero el miedo siguió, pues pocos conductores hablaron con la prensa.

"Nos toca pagar tres vacunas a la semana, a veces 4 y hasta 5", cada una de 40 mil pesos, lo que hace imposible trabajar, relató un busero. La Policía se veía pasar en moto, pero es un corredor largo, estrecho y con callejones, muy difíciles de controlar.

"En cualquier momento le salen a uno por ahí, estamos trabajando, pero nos da miedo", comentó otro conductor.

Las madres, angustiadas, prefieren encerrar a sus niños.

"Mi esposo siempre sale a las 4:30, pero hoy (ayer) salió a las 6:00 por puro miedo; tengo dos hijos de 10 y 8 años y mejor los mantengo encerrados", afirma una madre que se siente triste porque quiere el barrio, pero la violencia está a punto de expulsarla de allí.

La misma noche del lunes, la Policía asumió el control de la situación. Pero la zozobra sigue. El conflicto no se arregla de un día para otro, dicen los habitantes.