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HISTÓRICO
EN TIERRA DESCONOCIDA
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    EN TIERRA DESCONOCIDA |
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 09 de enero de 2013

A fin de año, tuve la oportunidad de viajar a España. Entre muchas otras cosas, el viaje me dio una oportunidad excepcional de conocer a varios colombianos residentes en ese país; compartir algunas de sus experiencias como inmigrantes y sus perspectivas bajo la sombra de la crisis europea.

Me resultó particularmente interesante la manera en que estar lejos del hogar hace que las personas busquen mantener fuertes lazos de comunidad con quienes comparten su situación.

En efecto, el impulso por construir espacios de relacionamiento entre los migrantes colombianos es muy fuerte. Ese sentido de comunidad es lo que muchos de ellos más buscan cuando llegan a ese país de vientos fríos, caras enjutas y ceños fruncidos.

De igual manera, fue una reconfortante experiencia encontrarme con la preocupación de los migrantes por aprovechar su oportunidad fuera de nuestro país.

La población inmigrante es por naturaleza emprendedora y socialmente activa. Este espíritu migratorio se nutre tanto de las dificultades propias de llegar a un lugar nuevo, como del impulso de mejorar su situación y la de su familia, el mismo que los llevó a emigrar en el primer lugar.

Así, nunca es tan claro el momento difícil que atraviesa España que cuando en ocasiones desprecia a aquellos que podrían ser su mejor esperanza. De hecho, el dinamismo, el compromiso y la determinación por encontrar un mejor futuro que define a muchos inmigrantes puede ser justo lo que el país necesita para superar la crisis, originada en la embriaguez de una falsa abundancia.

Entre otras cosas, porque no hay mejor agente que un inmigrante para reconocer una prosperidad real de una ficticia. Y eso es algo que los españoles, aunque en ocasiones lo hagan, no deberían olvidar.

Finalmente, reflexionando respecto de estos inmigrantes colombianos, tengo que reconocer que es una verdadera lástima que nuestro país, por injusto o torpe, porque no quiso o no pudo, ha perdido a cientos de miles de personas como las que conocí en Madrid; colombianos llenos de sueños y rebosantes de ganas; hombres y mujeres cuyo compromiso con los suyos los llevó incluso a dejar todo lo que amaban atrás para buscar un mejor futuro en tierra desconocida.