El primer ministro de Turquía, Tayyip Erdogan, juró el domingo que sobrevivirá a una crisis de corrupción que asedia a su gabinete y dijo que quienes buscan derrocarlo fracasarán, al igual que las masivas protestas contra el Gobierno el pasado verano boreal.
Erdogan, quien dice que el escándalo es una estratagema internacional, declaró que a sus opositores no les preocupaba la corrupción y sólo querían minar el poder de Turquía, que se ha transformado económicamente durante sus 11 años de liderazgo.
El viernes, miles de turcos que exigían su renuncia se enfrentaron con policías antimotines en el centro de Estambul. El incidente recordó las protestas de mediados de 2013 que partieron por los planes de desarrollo para el parque Gezi de la ciudad y se ampliaron a reclamos sobre el autoritarismo del partido AK de Erdogan, de raíces islamistas.
Erdogan, que está recorriendo Turquía para reunir apoyo antes de las elecciones locales en marzo, desafió a quienes lo acusan sobre la detención este mes de los hijos de tres ministros y el jefe del estatal Halkbank por supuestos sobornos.
"Dijeron 'Gezi' y rompieron ventanas. Ahora dicen 'corrupción' y rompen ventanas. Estas conspiraciones no triunfarán", dijo a una multitud en la provincia oriental de Manisa. "Su preocupación no es la corrupción, la ley o la justicia. Su única preocupación es dañar el poder de este país", agregó.
El Gobierno de Erdogan ha purgado a unos 70 investigadores policiales involucrados en el caso, mientras que los mercados financieros se han visto afectados y un funcionario de AK dijo que las elecciones nacionales podrían ser adelantadas de su fecha original el 2015, si la crisis persiste.