Un gran carnaval de color y música. Así fue la despedida que le dieron ayer, en Copacabana, familiares y amigos a Gabriel Henry Jaramillo, el hermano, el compañero del alma, el artista o, simplemente, el que con una sonrisa era capaz de alegrarles el día.
Un aplauso muy fuerte, en medio del son de la chirimía, selló ese último adiós cargado de dolor por su pronta partida.
Una ausencia que aún no logran comprender muy bien sus seres queridos, quienes todavía se preguntan qué pudo salir mal después de la cirugía estética que le practicaron a Gabriel el pasado lunes, en una clínica de El Poblado, donde murió tras una complicación.
"Le deseo un feliz viaje a mi hermano que tuvo que partir para transformar su espíritu. No sabes la falta que me vas a hacer. Hasta luego Gabriel", se despidió David Jaramillo, su hermano, sumido en un llanto inconsolable.
Las lágrimas también empaparon los rostros de los demás asistentes al entierro, quienes entonaban al unísono la letra de Amigo, la canción que describía a la perfección lo que significaba el acróbata, de 36 años, para ellos.
Como un excelente amigo y una persona muy positiva, siempre alegre, lo describió su hermano. Con él inició y compartió gran parte de su carrera artística.
Gabriel Henry era el menor de cuatro hermanos. Comenzó a estudiar una carrera técnica en Instrumentación Clínica, pero pronto decidió que quería dedicar su vida al arte.
Una motivación que se evidenció en su vida desde muy temprana edad y que lo llevó, junto a David, a mostrar su talento en países como República Dominicana, Brasil, Ecuador y Alemania.
Allí permaneció tres años durante los que hizo varias presentaciones, se convirtió en profesional en técnicas de circo y tuvo la oportunidad de estudiar con algunos de los integrantes del Circo del Sol. De eso hace 12 años ya.
Su formación la complementó con la realización de estudios en ballet, danza contemporánea y gimnasia olímpica.
El amor por el arte lo impulsó también a crear, con David, varios colectivos artísticos: Icaros Producciones, Inventario de Sueños y Artemis Eventos.
Aunque nació y se crió en Medellín, hace dos años y medio, Gabriel se había trasladado a Copacabana junto a su esposa y un hijo, de 14 años, con quienes residía en la vereda Cabuyal, donde hoy lo recuerdan con cariño y agradecen su gran legado artístico.
"Él era una persona muy entregada a los demás. Era alegría y espontaneidad", comentó Daniel Monsalve, con quien compartió varios escenarios.
La cirugía
El pasado Lunes, Gabriel acudió a una clínica en El Poblado, donde le practicaron una liposucción y una rinoplastia.
La decisión la tomó, motivado por su hermano, ya que tenía algunos kilos de más y quería verse mejor para su trabajo.
"Yo me había operado con la misma cirujana y no había tenido problema, por eso se la recomendé", confesó David.
Lo más preocupante vino luego cuando, después de permanecer durante varias horas en la sala de recuperación del centro médico, Gabriel fue llevado a la unidad de cuidados intensivos del mismo, donde permaneció hasta el viernes, día en el que falleció.
"Hubo complicaciones y negligencia médica porque no se las atendieron", sostuvo David.
El hombre narró que, tras la operación, Gabriel sufrió una parálisis en la parte izquierda de su cuerpo y rostro y, más tarde, según le habría confirmado el neurocirujano, una isquemia cerebral.
"Él vomitaba mucha sangre, pero las enfermeras nos decían que eso era normal. Después fue que nos dijeron que había que esperar qué pasaba", señaló el familiar.
Además, confirmó que Gabriel se había practicado todos los exámenes pertinentes antes de la cirugía. David se quejó por la demora en la entrega del cadáver que, finalmente, recibieron el sábado en la noche.
Ante lo ocurrido, aseguró que él y su familia están decididos a interponer una demanda contra el centro asistencial.
Mientras tanto, personal de esa entidad indicó que, posiblemente, hoy habría un pronunciamiento de las directivas con relación al hecho.
Un suceso que enluta nuevamente a una familia del Valle de Aburrá donde, en lo que va corrido de este año, cuatro mujeres han fallecido tras realizarse procedimientos estéticos.
Pero pese a su muerte, algo que parecen tener muy claro los familiares y amigos de Gabriel Henry Jaramillo, es que su arte quedará marcado por siempre en su memoria como un gran legado.
Por eso, lo seguirán recordando en cada espectáculo, cuando salten en sus zancos, se pinten la cara o escuchen una de las rancheras que tanto le gustaban.
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