El gobierno alemán intercedió de nuevo ante Teherán a favor de los dos periodistas presos en Irán desde el pasado octubre, por intentar entrevistar al abogado y a los hijos de Shakineh Mohamadi Ashtianí, la mujer acusada de adulterio y complicidad en el asesinato de su marido.
"Quiero expresar mi confianza en que se posibilitará el encuentro (de los periodistas) con los familiares estas Navidades", afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, en declaraciones al dominical Bild am Sonntag, para el que trabajan los reporteros.
Según ese medio, dos familiares de los detenidos -la madre de uno y una hermana del otro- viajaron la pasada Nochebuena a Teherán, ya que las autoridades iraníes les habían dado esperanzas de que podrían mantener una reunión con los suyos el día de Navidad.
Sin embargo, el encuentro previsto para ayer fue cancelado a última hora por vía telefónica, ya que no se había realizado el traslado de los detenidos desde Tabris, donde están presos, a la capital.
Fuentes diplomáticas confían, sin embargo, en que la reunión sea posible este domingo, segundo día de Navidad, en el calendario de festividades alemanas.
A los dos periodistas alemanes, un reportero y un fotógrafo, se les acusa de entrada ilegal en el país y de trabajar en Irán sin acreditación, pero no de espionaje, como se dijo inicialmente.
A principios de diciembre, fuentes iraníes insinuaron la posibilidad de una pronta liberación de los periodistas o de un encuentro con sus familiares en Navidad.
Días antes, "Bild" publicó una carta de cuatro ex presidentes alemanes pidiendo la excarcelación de los dos periodistas.
Ambos fueron detenidos el pasado 10 de octubre en la ciudad de Tabriz cuando se hallaban en el domicilio de uno de los hijos de Ashtianí, así como su entonces abogado, Javad Houtan Kian.
En noviembre, los dos reporteros aparecieron en la televisión estatal iraní, donde afirmaban haber acudido a la cita engañados por la activista iraní Mina Ahadi, presidenta y fundadora del comité Internacional en contra de la Lapidación.
El caso de Ashtianí, de 43 años, movilizó a la opinión pública y comunidad internacional tras revelarse, el pasado verano, que la mujer había sido condenada a morir apedreada.
Dos semanas atrás, una mujer identificada como Ashtianí, confesó ante la televisión estatal iraní haber cometido adulterio y electrocutado a su marido, en un reportaje de la televisión iraní calificado de "farsa" por el Comité Antilapidación.