Mercedes Suárez arribó al Centro Médico Especializado de Ciudad Juárez con una herida de bala en una de sus piernas que le generó una pérdida de sangre de más del 60 por ciento en su cuerpo.
Su vida pendía de un hilo, pensaba en sus hijos mientras los médicos buscaban desesperadamente sangre de tipo O negativo para realizar una transfusión de emergencia que la salvara.
Sin embargo, fue imposible conseguir el fluido y Mercedes murió dejando solos a sus tres hijos por culpa de la violencia indiscriminada que azota a esta urbe, considerada la más peligrosa de México y a la que se le agotan las reservas en los bancos de sangre.
La ola de violencia ha dejado en lo que va del año unos dos mil muertos en esa localidad fronteriza con El Paso (Estados Unidos) y, según estadísticas de las autoridades sanitarias, una media de cuatro heridos de bala por día que requieren de transfusiones.
En diálogo con EL COLOMBIANO, la hematóloga y coordinadora de la campaña local de donación de sangre, Mireya Portillo, explica que el conflicto que se vive en la ciudad ocasionó un déficit y una situación crítica por la cantidad de sangre que falta para abastecer una población de 1,5 millones de habitantes.
"La situación por la que estamos pasando ha hecho que la necesidad de sangre sea mayor. Además la ciudadanía no tiene una cultura de donación", asegura.
Estella Ramírez sufre de una enfermedad que le afecta el hígado y necesita de transfusiones periódicas de sangre y a veces hasta de dos al mes. Ha pasado un año y Estella no volvió a recibir las transfusiones. Si no recibe su tratamiento pronto, en un periodo de seis meses podría morir.
La situación es similar en los más de 30 hospitales y centros de atención de la ciudad en donde persiste también el miedo y pocos quieren hablar sobre el tema ante la inseguridad que se vive como consecuencia de la guerra entre cárteles de la droga que se disputan el territorio.
Olga Pedraza se desempeña como enfermera de urgencias de Servicios Médicos Américas y manifiesta que nunca antes habían vivido una situación como la que hoy se padece.
"Si le digo que llegan hasta 10 personas en un periodo de 10 minutos, la mayoría heridos por bala, no me lo cree", relata.
Cuenta que aparte del poco tiempo que tienen para salvar vidas, desconsuela muchas veces ver cómo los criminales entran a los centros de salud y rematan a sus víctimas.
"Es triste -cuenta- que lleguen niños, mujeres en embarazo, ancianos, la mayoría heridos en tiroteos donde no tienen nada que ver".
En medio de este desolador panorama, las autoridades de salud llamaron a la población juareña a que se acerque a los centros asistenciales a donar sangre pues, de verdad, el momento es muy "crítico".
La comunidad internacional espera que México supere esta difícil situación de violencia, porque de lo contrario, así como se desangra Juárez, está ola de sangre podría inundar el continente.
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