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Gracias a Facebook se encontraron madre e hijo

04 de abril de 2009
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Solo a sus 32 años, Andrés Felipe Atehortúa supo lo que es tener mamá.
 
El pasado 26 de marzo, a las 6 de la mañana y gracias al Facebook, conoció a la mujer que el 23 de noviembre de 1976 lo parió en un centro médico en Medellín. La misma que mientras resistía los dolores y se desangraba, pedía que salvaran a su hijo, que nacía de nalgas.
 
Al reencontrarse con Danilsa Ramírez en el terminal de transporte de Medellín, Andrés Felipe pudo saber lo que se siente con el abrazo de una madre, de la tristeza al verla llorando y de la alegría al saberse parte de una familia.
 
Sintió también que su vida de soledad y rechazo terminaba después de 30 años de separación y todo tras una charla en Facebook.
 
La noche del pasado 25 de marzo, Pelo, como lo conocen sus amigos, abrió el Facebook. “Pensaba que había mucha basura en eso, pero lo estaba usando para aprender a jugar póker. Como a las 7 de la noche apareció una Estéfani Reyes con un mensaje: "Estoy buscando a alguien y tal vez seas tú. Me gustaría mucho conocerte, acéptame la invitación”.
 
Pensó que era una mujer “buscando marido”, pero cuando vio que era de San Andrés, donde según el último dato que tenía estaba su mamá, decidió aceptarla. “Durante todos estos años me dije que nunca iba a buscarla, pero no sé, de pronto me dio por preguntarle a esa mujer si sabía algo de mi mamá. Siempre había pensado que si no me buscó cuando era niño, ya cuando grande para qué la iba a buscar... ya no me hacía falta”.
 
Después de aceptarle la invitación, la mujer le escribió: “Mira, estoy casi segura de que tú eres la persona que estoy buscando. Alguien me ha hablado mucho de ti, aunque sabe muy poco. ¡Tú quieres saber algo de mí!”.
 
Andrés Felipe pensó que se trataba de una nueva manera de los religiosos para conseguir adeptos, de que Dios era el único que quería saber de él y que buscaban evangelizarlo. Aún así, decidió pedirle el favor de informarle algo sobre San Andrés:
 
- Me interesa si vives en San Andrés, para que me hagas un favor.
- Yo ya no vivo en San Andrés pero tengo familia allá y dime, con mucho gusto.
- Estoy buscando a Danilsa Ramírez.
 
La joven no le contestaba… tras unos 20 segundos le dijo directamente: 
- Hola, mucho gusto, yo soy tu hermana. 
 
Andrés Felipe quedó frío. Recordó que a los 8 años le dijeron que su mamá lo había abandonado y que tenía una hermana dos años mayor, por eso le preguntó si era ella. Estéfani le contestó que la mayor era Haifa, de 34 años y quien vive en Italia; que seguía ella, Estéfani, de 24 años, y que la menor era Nori, de 20 años. 
 
El reencuentro
¿Por qué te dio por buscarme después de tanto tiempo? Me enteré hace poco. Siempre me preguntaba por qué mi mamá cuando tenía vacaciones se iba para Medellín y además guarda varios directorios de allá. A todo el que se iba a esa ciudad le recomendaba un directorio y después ella llamaba a los Atehortúa para ver si te encontraba. 
 
Estéfani se decidió a buscarlo porque les preguntó a unas tías lo extraño de los viajes de su mamá y le respondieron que era porque tenía un hermano al que buscaban desde cuando tenía dos años y el papá se lo había llevado de San Andrés con engaños, para nunca más regresar.
 
En los últimos cuatro meses, incluso, llamaron al programa de Jota Mario (en RCN Televisión), pero nunca obtuvieron respuesta. La búsqueda de 30 años llamando por teléfono y la más reciente en canales de televisión fue infructuosa. Se logró más en tan solo un día en el que Estéfani logró hacer contacto por la red, a pesar de que depuró una lista de unas mil personas con nombres parecidos.
 
José Miel 
“Nos vamos mañana para Medellín. Salimos ahorita en el bus”, le dijo Estéfani a su nuevo hermano.
 
Salieron desde Buenaventura, donde ahora viven, y llegaron hacia las 5 y 30 de la mañana. 
 
“Le llevé un ramo de flores y con mi cuñado nos recorrimos el terminal hasta que la reconocí. Nos abrazamos y nos pusimos a llorar. Estaba mi hermana, mi tía Amalfi y una sobrinita. La abrazada y la llorada fue una cosa muy sobrada”.
 
De jueves a domingo se reconocieron, se desmintieron algunas cosas que les habían dicho y hasta Andrés Felipe probó por primera vez la comida de su mamá. “Estoy separado y vivo con un amigo, entonces nos tocó conseguir colchones y dejé de ir a trabajar... era la felicidad, hasta mis amigos empezaron a decirme José Miel”.
 
“Todo ha sido maravilloso. Tener mamá es tener una persona que se preocupa por mí: si desayuné, si comí, si ya dormí, que no me mate tanto trabajando, que en dónde estoy y si no contesto al teléfono después de dos llamadas, llama a mis amigos y es una persona que se preocupa por mí”.
 
Sus vidas han cambiado tanto que su hermana mayor vendrá al país para conocerlo y Estéfani se irá a vivir con él a Medellín.
 
Ahora la familia agradece al Facebook. “Mi hermana puso un mensaje: "Lo encontré, por fin lo encontré"... amo el Facebook y yo puse: "Tengo mamá después de 30 años”.

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