<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
Hugo Zapata y la piedra, un amor incondicional
  • Hugo Zapata y la piedra, un amor incondicional | Cordilleras, cunas y vigías hacen parte de la muestra que el artista exhibe en el museo Juan del Corral. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    Hugo Zapata y la piedra, un amor incondicional | Cordilleras, cunas y vigías hacen parte de la muestra que el artista exhibe en el museo Juan del Corral. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
POR JOSÉ ALEJANDRO PÉREZ M | Publicado el 02 de marzo de 2014

"La piedra es su vocación y su destino". Así describe Juan Manuel del Corral, presidente de la Fundación Museo Juan del Corral, a Hugo Zapata, el artista de la piedra.

Desde el pasado sábado, una muestra de su obra se expone en el Museo Juan del Corral, en Santafé de Antioquia. Y allí El Colombiano dialogó con él acerca de su relación con este elemento.

¿Cómo fue ese primer acercamiento con la piedra?
"Fue de niño, era un enamorado de las piedras. Todas las que me encontraba las guardaba, las coleccionaba, hasta que finalmente las fui estudiando, encontrándoles los brillos, las texturas, la fuerza, y entonces ya me empezaron a hablar.

Las piedras para mí son la memoria de la tierra, la memoria de las culturas. Todo está inscrito en las piedras. Antes de que el hombre tocara la piedra, con los movimientos telúricos, la tierra ya estaba escribiendo. Cuando un geólogo corta una piedra lee ahí cosas que pasaron hace millones de años. Yo digo, antes de que el hombre escribiera, la piedra ya escribía".

Dice que la piedra está viva, que suena...
"La piedra canta, la piedra suena. Se habla del canto rodado. Las piedras suenan cuando se mueven, cuando se tocan entre ellas. Entonces Ecos Líticos (la exposición) son sonidos de la piedra.

La piedra está viva. Yo tengo una piedra y la dejo, y cuando vuelvo al año o los dos años, es distinta. Se van oxidando, van cambiando, con la luz, con el agua. Todos los componentes químicos están en efervescencia y van creciendo, se van transformando".

¿Y cómo hace sonar
usted esa piedra?
"Con la relación, la comunión. Hay una comunión mía con la piedra, cuando la leo, cuando la veo, cuando la entiendo. Cuando encuentro sus energías, sus ejes, sus directrices, su peso, su volumen, sus brillos. Toda esa relación hace que yo pueda comulgar con ella, que la pueda transformar y la pueda convertir en un elemento nuevo, que nace de la piedra y de mis manos".

No debió ser fácil al principio convencer a colegas y al público de las posibilidades de la piedra en el arte...
"Sí, al principio, como todo, fue difícil. Yo empecé. Yo me enamoré y empecé a jugar con eso y comencé a elaborar cosas que me expresaban en mi alma cuando las veía, cuando las sentía, cuando las trabajaba. Pero yo nunca pretendía ser demasiado explícito, yo simplemente contaba lo que sentía con la roca, porque el arte es para uno expresarse. Uno les cuenta a los demás con el arte, uno habla a los demás con el arte. Y con la roca yo cuento que aquí hay una suavidad, una tersura, un silencio. Todo eso está en la roca"