Por el discreto presente de Nacional y el bache feo que tuvo Independiente Medellín, con siete fechas sin ganar, el futuro de ambos es dramático y solo un milagro los llevaría a los cuartos de final de la Liga Postobón-II.
Los verdes presentan una curva descendente, mientras que los rojos se encuentran en un nivel ascendente. Pero es una realidad que los dos no dependen de sus propios resultados para asegurarse en la siguiente fase.
Si bien Nacional anda en contravía con una ausencia notable de fútbol y el Medellín ilusiona con el repunte que inició el 2 de noviembre cuando le ganó al América, las dos escuadras antioqueñas tendrán que ganar sus partidos el domingo y esperar que la suerte esté de su lado y se ponga en contra del Cali, Quindío y Santa Fe.
Santiago Escobar, aún impotente por la pobre presentación de su escuadra en el 2-2 ante Pereira, hace cuentas y no pierde la esperanza de que la reposición o la apelación favorezca a su club en la demanda ante Quindío.
Sin embargo, admite que "la falta de liderazgo, los constantes errores en el fútbol aéreo y la ausencia de un hombre que genere fútbol, haga la pausa y maneje los ritmos de los partidos nos hace ser realistas y pensar en que será muy difícil clasificar, aunque Nacional saldrá en Itagüí por el triunfo a agotar las posibilidades".
Las opciones matemáticas del DIM son igual de complicadas a las de su compañero de plaza. Solo que su estratega, Guillermo Berrío, se nota más optimista por la manera como el plantel viene rematando la temporada.
Para que esa victoria 2-1 alcanzada en Cúcuta sea notable, el popular Teacher les pidió a sus dirigidos luchar hasta lo último y eso significa conseguir la victoria frente al Caldas para llegar a los 25 puntos que se propusieron "y esperar que se den los otros resultados que necesitamos para pasar a la segunda ronda del rentado".
Pese a manejar presupuestos más altos que Envigado e Itagüí (los únicos dos oncenos paisas clasificados) y a que las matemáticas todavía les permiten soñar, tanto Nacional como Medellín están en deuda con su historia y su fanaticada.
Y la única forma que tienen de empezar a ponerse a paz y salvo con sus seguidores es logrando una clasificación que, de darse, sería más por obra de Dios que fruto de la regularidad de los jugadores, que casi siempre creen que las buenas intenciones alcanzan para todo. Hasta para clasificar sin esfuerzos.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8