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Juegos Olímpicos en Brasil saldrán bien, pero el Mundial...

Odebrecht ve avances en proyectos para Juegos Olímpicos. "Estoy más preocupado con la Copa Mundial", dice ejecutivo. Problemas financieros y logísticos complican obras de estadios.

  • Juegos Olímpicos en Brasil saldrán bien, pero el Mundial... | Río de Janeiro, Brasil. FOTO REUTERS
    Juegos Olímpicos en Brasil saldrán bien, pero el Mundial... | Río de Janeiro, Brasil. FOTO REUTERS
29 de agosto de 2012
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Brasil quiere dar un "triple salto" en infraestructura: se prepara para la Copa Mundial del 2014, para los Juegos Olímpicos del 2016 y al mismo tiempo planea gastar casi 500.000 millones de dólares en carreteras y otras obras que necesita su economía para reactivarse.

Aquí en Brasil, la sensación es que el primer objetivo será complicado.

Mientras los Juegos Olímpicos se limitan principalmente a Río de Janeiro y son por lo tanto más fáciles de coordinar, la Copa del Mundo se disputará en 12 ciudades y la mayoría de ellas sufre problemas de logística y financieros para concluir los estadios y otras obras a tiempo.

Nadie tiene una visión tan clara del asunto como Odebrecht , un gigantesco conglomerado brasileño de capital cerrado que está construyendo cuatro estadios para el Mundial, además del Parque Olímpico, la villa de los atletas y varios otros proyectos para los Juegos.

Para ellos, el contraste es claro.

"Los proyectos centrales de las Olimpíadas están en marcha", dijo Benedicto Barbosa da Silva Junior, presidente ejecutivo de la unidad de infraestructura de Odebrecht en una inusual entrevista esta semana.

"No tengo dudas de que todo estará listo a tiempo (...) Si uno pasa hoy por las áreas olímpicas ve los avances. Hoy yo estoy más preocupado con la Copa Mundial que la Olimpíada", añadió.

La ansiedad sobre lo velocidad de las obras también estuvo presente en los Juegos Olímpicos de Pequín 2008, la Copa Mundial de Sudáfrica 2010 e incluso en los recién terminados Juegos de Londres 2012. Y al final de cuentas, casi todo acabó saliendo bien.

Pero la rápida sucesión de los eventos en Brasil, que a diferencia de China es una democracia de tiempos lentos y ha enfrentado problemas para ejecutar proyectos de infraestructura durante los últimos 30 años, parece estar generando también cierta ansiedad en el Comité Olímpico Internacional y la Fifa.

Durante una visita a Río de Janeiro en junio, miembros del COI dijeron que "los cronogramas de entrega ya están bastante apretados y la cantidad de trabajo por completar es considerable".

Jerome Valckle, el secretario general de la Fifa, fue todavía más explícito en marzo al decir que Brasil necesitaba "una patada en el trasero" para acelerar los preparativos, un comentario que desató una tormenta política en Brasil y obligó a la Fifa a disculparse.

Junior describió las preocupaciones del COI como una "advertencia", pero dijo que muchos de los atrasos en las obras de la Olimpíada son culpa en realidad de la planificación adecuada y responsable.

El ejecutivo de Odebrecht dijo que los gobiernos de la ciudad, el estado y la nación han insistido en tener planos detallados y presupuestos precisos antes de comenzar la construcción. Buscaban evitar la experiencia de los Juegos Panamericanos de Río 2007, que según algunos cálculos acabaron costando seis veces más de lo previsto.

"Esta es una nueva experiencia", dijo. "Previamente en Brasil, (las empresas) habrían comenzado los proyectos y dicho 'OK, después vemos cuánto cuesta'. Hoy el Gobierno quiere tener cierta seguridad de que los números estarán dentro de un margen de error aceptable para todo el mundo, para que no repitamos la experiencia de los Panamericanos".

"Demuestra madurez", dijo Junior, calculando que en este momento menos de un 10 por ciento de los proyectos relacionados con los Juegos Olímpicos aguardan la adjudicación de contratos de construcción.

Odebrecth en todas partes
Es difícil exagerar sobre la omnipresencia de Odebrecht en Brasil y en particular en Río de Janeiro.

Hay carteles con el nombre de la empresa en grandes letras rojas en todos los rincones de la ciudad, desde el revitalizado centro histórico del puerto hasta los nuevos edificios de oficinas y condominios.

El conglomerado de más de 160.000 empleados en 27 países -que incluye empresas de petroquímica, defensa y biocombustibles-  tuvo ingresos por 38.000 millones de dólares en el 2011. Eso es cuatro veces más que en el 2005 y casi la producción económica anual de Costa Rica.

La familia dueña de la compañía tiene más de un siglo de experiencia en contratos de obras públicas, una historia que se remonta a cuando el emigrante alemán Emil Odebrecht llegó a Brasil en la década de 1850 y comenzó a construir carreteras en el sur del país.

Más recientemente, el conglomerado se ha beneficiado de una buena relación con el gobernante Partido de los Trabajadores, que ha promovido la creación de grandes empresas nacionales.

Pero aún así, Odebrecht no es inmune a los problemas de Brasil.

Elevados costos de materiales, retrasos burocráticos, opciones limitadas de financiamiento y falta de mano de obra calificada han afectado a todo el sector de la construcción en Brasil y afectado las ganancias de las constructoras.

Junior enumeró los desafíos que afectan los proyectos de Odebrecht para la Copa Mundial.

La compañía todavía está intentando cerrar un acuerdo para el financiamiento del estadio de Sao Paulo, cuyas obras están ya por la mitad.

Además, dijo que Odebrecht está pagando la construcción "con nuestro propio dinero sobre la mesa" junto al Corinthians, el popular club que usará el estadio después de la Copa.

La reforma del Maracaná, el famoso estadio de Río de Janeiro donde se disputó la final de la Copa Mundial de 1950, también está complicada. "Deberíamos haberlo demolido y empezado de cero, como (los británicos) hicieron con Wembley", dijo Junior.

En las ciudades nordestinas de Salvador y Recife los desafíos son otros.

En Recibe, el Gobierno local está tratando de construir una nueva sección de la ciudad en torno al estadio, lo que requiere enormes inversiones en infraestructura básica.

Y finalmente, tres de los estadios de Odebrecht -a excepción del de Sao Paulo- deben estar listos para la Copa de Confederaciones, una especie de calentamiento para el Mundial en el 2013. La decisión, tomada recién el año pasado, obligó a un cambio abrupto en los planes.

"Van a estar todos listos a tiempo", dijo Junior. "Pero el cronograma es acelerado".

Sus comentarios llegan en momentos en que funcionarios brasileños comienzan a presentar la Copa Mundial como el más complicado de los eventos.

Eduardo Paes, el alcalde de Río de Janeiro, dijo esta semana que el decrépito y abarrotado aeropuerto internacional de la ciudad no será modernizado a tiempo para la Copa Mundial, lo que choca con el plan del Gobierno para involucrar más a las empresas privadas en la modernización de las terminales, una medida que podría ser anunciada la próxima semana.

"Es una vergüenza que no se haya hecho antes", dijo Paes al diario Brasil Económico. "Para las Olimpíadas sí, creo que vamos a tener tiempo".

El peor escenario sería un colapso de las redes de carreteras, aeropuertos, seguridad y teléfonos durante el evento, algo que podría afectar la imagen cuidadosamente cultivada de Brasil como una potencia económica emergente.

En los últimos meses, la presidenta Dilma Rousseff anunció varios programas para evitar que eso ocurra.

Pero, en privado, algunos funcionarios temen que sea demasiado tarde, lamentando que la decisión de Brasil de disputar la Copa Mundial en 12 ciudades fuera demasiado ambiciosa, teniendo en cuenta la presión que el boom económico ha puesto sobre la colapsada infraestructura del país.

Los medios locales reportaron el mes pasado que Rousseff enfureció cuando intentó telefonear por celular a su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, y la llamada cayó tres veces.

"Imagina lo que será la Copa", dijo a Reuters un funcionario. "Las posibilidades de que haya problemas son significativas".

Buscando apoyo de bancos
Junio dijo que una forma de acelerar las cosas sería tener opciones de financiamiento más diversas.

Actualmente el banco estatal de desarrollo BNDES ofrece la mayor parte del financiamiento para las obras de infraestructura en Brasil a tasas de interés subsidiadas que los bancos privados se niegan a ofrecer por temor al bajo retorno de esos proyectos.

"No veo al sector privado ocupando ese espacio hasta que Brasil cree un mecanismo", como, por ejemplo, un fondo especial que permita a los bancos reunir recursos para financiar infraestructura, dijo Junior.

Según reportes, el ministerio de Hacienda está estudiando un mecanismo de ese tipo.

Junior describió como "muy positiva" la reciente decisión de Rousseff de involucrar más al sector privado en la construcción de autopistas y vías de ferrocarril.

Sin embargo, dijo que la baja tasa media de retorno de los proyectos, que el Gobierno sitúa en alrededor de 6 por ciento, "podría ser un factor limitador".

Pese a los desafíos, Junior, un ingeniero que lleva 28 años trabajando para Odebrecht, confía en que el brillo de los eventos deportivos será positivo, sobre todo para Río de Janeiro.

"No es ni más ni menos que la recuperación de la autoestima de Río", añadió.

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