Las bibliotecas escolares no pueden ser solo un espacio de almacenaje de libros y computadores.
Tampoco aquel lugar al que los niños temían, pues era allí donde se les llevaba cuando estaban castigados.
Estas percepciones cambiarán con la propuesta que la Secretaría de Educación puso en marcha y que ahora le transformará la cara a todas las bibliotecas escolares de Medellín.
Cambio extremo
Para atraer estudiantes a las bibliotecas de su escuela se inició un proceso que va desde la renovación de material bibliográfico hasta cambios estructurales.
Melissa Álvarez, subsecretaria de calidad de la Secretaría de Educación de Medellín, explica que la idea es, además de cambios físicos, "empezar a fortalecer componentes e integrarlos para que la biblioteca sí sea un espacio de gestión de conocimiento. Espacios visitados por estudiantes, profes y padres de familia".
Por ello, desde finales de 2013 vienen realizando un diagnóstico en los 220 centros educativos públicos de la ciudad, trabajo que buscaba conocer quién estaba a cargo de las bibliotecas, con qué material contaban, los servicios que prestaban y cómo los docentes articulaban este espacio a sus clases.
"Este año esperamos realizar cambios estructurales a 43 bibliotecas, pero ya todas tienen acompañamiento de 186 bibliotecólogos y han iniciado la renovación del material bibliográfico", sostiene la subsecretaria de calidad.
Agrega también que el componente tecnológico está en marcha y consiste, entre otros tópicos, en la entrega de 2.460 tabletas electrónicas y el fortalecimiento del trabajo de la Red de Bibliotecas Escolares, con lo que pretenden organizar el préstamos de libros, conocer cuáles gustan más y tener estadísticas para mejorar el servicio.
Adicionalmente, el componente tecnológico, explica la subsecretaria, tendrá como finalidad generar una mediateca dentro de las bibliotecas. Zonas en las que los niños y jóvenes encuentren otra forma de consultar y los acerque a los temas que les interesan sin que los libros pierdan importancia.
Qué dicen los protagonistas
Las primeras escuelas que se intervendrán ven con buenos ojos el apoyo para cambiarles la cara a esos templos del saber, que en muchos casos tenía libros desactualizados y que los niños ni los miraban.
"Nuestra biblioteca escolar tiene unos 32 años de funcionamiento. Y aunque existen libros que no pasan de moda, por su diseño y demás, ya no son atractivos para los alumnos. Por eso, el cambio de los textos que ahora vienen con más imágenes e información de calidad es indispensable para atraer al chico a la biblioteca", manifiesta Nancy Herrera, rectora de la Institución Educativa Casd, ubicada en el barrio Castilla.
Serán 1.413 estudiantes los que se beneficiarán de su nuevo ambiente de consulta, un espacio que, con aproximadamente 500 metros cuadrados, ya inició un proceso para atraer a sus usuarios.
"Hacemos actividades donde usamos el video para convencerlos. Ponemos una película o documental en la biblioteca y luego los invitamos a leer libros que complementen lo que vieron. Después de eso no quieren soltar los textos y están más interesados", dice la rectora.
La Institución Educativa Asamblea Departamental, apoyada por la bibliotecaria Magaly Mazo y su rector Juan Carlos Agudelo, también vienen en proceso de transformación.
En su caso, como también es el del Casd, ya recibieron desde la Secretaría y el Ministerio de Educación Nacional, la colección Semilla, libros que reúnen los saberes para los chicos en etapa escolar.
"Ya hemos hecho reuniones con los docentes de literatura quienes crearán programas que aprovechen la biblioteca escolar", indica Magaly quien se ha puesto en la tarea de invitar a los alumnos a leer e investiga qué les gusta para traer nuevos textos.
Hasta se ha dado cuenta que hay niños a los que se les dificulta buscar en diccionarios, pues ya están acostumbrados solo a "googlear".
"También sé que son los alumnos de quinto y sexto los que más visitan la biblioteca durante el recreo. Y aunque tenemos computadores siempre les sugiero la búsqueda del libro", precisa la bibliotecaria.
Según la Secretaría de Educación, se espera que el próximo año puedan transformarse físicamente otras 43 bibliotecas y darles a todas una personalidad que las diferencie. Ya no será el aula de castigo o la bodega. Será un ambiente donde abunde el conocimiento.
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