Independencia y otra forma de ser reina de belleza en nuestro país.
Esos son los mensajes que nos envía la bella Señorita Colombia Michelle Rouillard, al decidir cortarse el pelo y cambiarlo de color.
Atrás quedan, poco a poco, es verdad, los tiempos en los que la mujer cedía la territorialidad de su cuerpo para que otros decidieran qué le quedaba mejor o cómo sería más bella.
Nos acostumbramos a reinas pusilánimes, que proponen poco y ceden mucho, que no defienden su identidad, y por eso muchos se llevaron las manos a la cabeza, aterrados por la decisión que Michelle tomó con cabeza fría.
Bravo por la reina moderna que tenemos y que, a todas luces, contradice al filósofo alemán Arthur Schopenhauer. Nada de ideas cortas y cabellos largos.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4