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HISTÓRICO
LA FRUSTRACIÓN DE LOS CONDENADOS
  • LA FRUSTRACIÓN DE LOS CONDENADOS |
    LA FRUSTRACIÓN DE LOS CONDENADOS |
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 14 de agosto de 2013

Desde hace unas pocas semanas, Medellín vive bajo la "Pax bacrim"; los "urabeños" y la "oficina de Envigado" han establecido un pacto que busca evitar enfrentamientos entre sus miembros. Su acuerdo ha implicado una reducción en los homicidios en el Área Metropolitana. Según el SISC, en julio de 2013 se presentaron 58 homicidios en Medellín, una reducción del 44,8% respecto al mismo mes del año pasado.

Esto, por supuesto, no implica una mejoría en la seguridad de la ciudad. Más bien, la repartición del control de rentas ilegales y territorios. El gobierno local se encuentra entonces en una difícil situación ¿Qué hacer? ¿Romper la tregua? ¿Rechazarla? ¿Acomodarse a la nueva realidad?

Es un problema perverso, una situación en extremo compleja que me recuerda una entrevista que en 2010 "O Globo TV" le hizo a alias "Marcola", un jefe criminal de las favelas de Sao Paulo en Brasil, mientras cumplía su condena en la cárcel.

"Marcola", cínico e inteligente, lúcido y terrorífico, habla como un agente del caos, como ese Guasón que nos puso los pelos de punta en la película "El Caballero de la Noche" del director Christopher Nolan. Empieza refutando la categorización que le da el entrevistador, "no", dice, "yo soy más que un criminal, soy una señal de estos tiempos".

Luego introduce el elemento del miedo. Sí, ese mismo que es motor de la tiranía de las bandas en los barrios de Medellín. Marcola sostiene que ellos (¡los criminales…) no tienen miedo a morir, mientras "nosotros" estamos muertos de pavor.

Entonces le preguntan por su vida en la cárcel, le insinúan las consecuencias de enfrentarse al Estado. Marcola ríe, él controla su cárcel, él mantiene su celda como un hotel: el asunto no es de dureza de la pena, ni siquiera de eficacia de los jueces: los millones de dólares del narcotráfico lo pueden todo, incluso una reclusión de cinco estrellas.

"Ustedes tienen la manía del humanista, nosotros somos crueles y despiadados" continúa Marcola. Y es que nosotros nos enfrentamos a algo que no entendemos, que tememos y que cambia demasiado rápido. Por eso no sabemos qué hacer con la tregua, por eso no sabremos ni aprovecharla ni enfrentarla, pasará y nos veremos desconcertados y frustrados por su desenlace.

Y es que al final, y como concluye en tono tenebrosamente burlón el mismo Marcola, cuando le preguntan por una solución al problema del crimen organizado, responde, citando a Dante: "Perded toda esperanza. Estamos todos en el infierno".