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HISTÓRICO
LA INJUSTICIA COMO EJEMPLO
  • LA INJUSTICIA COMO EJEMPLO |
    LA INJUSTICIA COMO EJEMPLO |
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 10 de octubre de 2012

La justicia en Colombia (esto es, la falta de ella) se ha convertido en otro de nuestros ejemplos perversos, de esas emulaciones peligrosas que logra que la impunidad, las trampas y los engaños en el sistema judicial se hayan convertido en otro justificador social de las violaciones de normas del día a día.

La injusticia convence a las personas de que la sociedad y quienes la conforman no están jugando limpio, llevándolos a desconfiar de los demás, del Estado y de las instituciones sobre las que se soportan las dinámicas sociales.

La justicia le rebajó en 19 años la condena a alias el “Cebollero”. (El Colombiano, 03/10/2012).

Los datos recogidos por Sergio Clavijo para Anif (2010) desmienten la idea de que el problema de la Rama Judicial del país tenga que ver únicamente con los recursos a su disposición.

En efecto, Colombia destinaba en 2010 el 3,3 % de su PIB a la provisión de justicia, mientras Estados Unidos el 3,1 %, Argentina el 2,5 % y Chile el 2,4 %.

La cantidad de jueces y funcionarios asociados a la rama (otra queja recurrente) es bastante similar en la mayoría de países de la región.

Mientras Colombia cuenta con 10 jueces por cada 100.000 habitantes, EE. UU. tiene 11, Chile 7, Argentina 2 y Perú 8.

Alias “Colas”, presunto socio de “Sebastián”, tendrá detención domiciliaria. (El Colombiano, 04/10/2012).

La trampa, el engaño y la impunidad, esa percepción de que el resto de los miembros de la sociedad no juega por las reglas o que la ley solo se aplica según el acusado, supone un ejemplo perverso para los ciudadanos.

La injusticia, en tanto se convierte en una brecha entre expectativa y resultado, destruye la confianza de las personas y se convierte en una conveniente excusa para violar la ley y las normas.

Familia Dávila fue condenada a 20 y 22 meses de prisión por caso AIS. (El Colombiano, 04/10/2012).

La percepción de injusticia mina la confianza de la gente en sus conciudadanos e instituciones. Los convence que solo defraudando pueden lograr sus objetivos y que, al llegar a esa misma conclusión, el resto de la sociedad apunta a defraudarlos también a ellos.

De esta manera, sin una justicia eficaz y eficiente, transparente y confiable, esa inclinación perversa a justificar la violación de la ley a la sombra de la injusticia general seguirá sobre la suerte de todos los colombianos.