No a la manera de Frankenstein, pero sí en el mismo sitio, un laboratorio, se creó una célula sintética, otro paso más hacia la buscada vida artificial.
Un organismo nuevo no es, pero el equipo de Craig Venter logró un desarrollo que sorprendió al mundo cuando fue anunciado en mayo por la revista Science.
Venter y su grupo había sintetizado el genoma completo de una bacteria, que fue insertado luego en otra bacteria.
En un paso adicional, los científicos juntaron los métodos para crear lo que denominaron una célula sintética, aunque en realidad sólo su genoma es sintético.
"Es la primera célula sintética", dijo Venter, "y así la lamamos porque la célula es totalmente derivada de un cromosoma sintético, hecho con cuatro botellas de químicos en un sintetizador químico, comenzando con la información en un computador".
Los investigadores sintetizaron el genoma de la bacteria M. mycoides y agregaron secuencias de ADN para distinguirlo del natural.
Tras un proceso de ensamblaje del ADN, produjeron un genoma con un millón de pares de bases, que fue trasplantado en una bacteria Mycoplasm capricolum . Y aunque se perdieron 14 genes, la bacteria lució como una M. mycoides y produjo proteínas que sólo ella produce.
El desarrollo tiene implicaciones en varios frentes y uno de ellos es el de la bioética. La intención del laboratorio de Venter es proseguir con las investigaciones hasta producir criaturas sintéticas.
Su uso variaría, desde nuevos combustibles al desarrollo de vacunas contra la influenza.
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