Errores en la liquidación para el pago de la administración, propietarios que no recogen excrementos de sus perros y los techos con problemas de humedad...
Estas son algunas problemáticas, simples y complejas, que se presentan en las unidades residenciales y que el administrador debe atender con asertividad y prontitud.
Labor, que aunque parezca sencilla, es un trabajo complicado en el cual deben enfrentarse situaciones de distinta índole y conciliar con propietarios que no siempre están dispuestos a respetar las normas de convivencia.
La tarea no es fácil pues el elegido no debe administrar solo la infraestructura y la vigilancia. Son más los aspectos que intervienen, según explicó, Alfonso Álvarez, director ejecutivo de Asurbe, gremio que reúne a las unidades residenciales.
Actitudes y aptitudes
De ahí, que el perfil del administrador de las copropiedades debe reunir ciertos requisitos. De acuerdo con Rosalba Montoya, directora de Manpower Group, para el Área Andina de Suramérica, la experiencia, es un aspecto muy solicitado.
Además, debe demostrar conocimiento sobre los temas legales de la propiedad horizontal.
Igualmente, inteligencia emocional para el manejo de controversias y personalidad asertiva, entre otros.
La persona no debe saber de todo, pero sí contar con la mente abierta y ser un líder, entre otros aspectos. Las relaciones y la capacidad de rodearse con profesionales que enriquezcan su trabajo son claves, indicó Alfonso Álvarez.
Adecuada selección
Aquí aplica la expresión, "si usted no sabe hacer empanadas, debe conocer dónde las venden muy buenas", señaló Pedro Iván Cárdenas Gutiérrez, gerente de Conpropiedad, firma que administra propiedades horizontales, al indicar que la honestidad y responsabilidad son fundamentales.
La selección del administrador de los conjuntos residenciales es una tarea que le compete al Consejo de Administración.
Sin embargo, la asamblea de la propiedad horizontal es la encargada cuando no hay consejo como tal.
Dicho proceso debe hacerse con responsabilidad y compromiso y no elegir a la persona que vive en el edificio y no tiene empleo o la propuesta más económica que se presentó en la convocatoria, señalan los expertos. Es indispensable hacer una entrevista completa e imparcial al futuro administrador en la cual se investigue si el interesado puede o no comprometerse con la copropiedad.
Propuestas
Asimismo, se sugiere indagar sobre qué estrategias y acciones piensa implementar en la administración de la unidad residencial, y cuáles se pueden usar para enfrentar las dificultades que se puedan presentar. Además, si maneja o tiene programas contables.
Los conocedores del tema recalcan que no debe seleccionarse la persona allegada a un miembro del consejo de administración, o alguien por recomendaciones, sino quien tenga las mejores cualidades para el cargo. Aunque el candidato no debe ser un egresado de una institución de educación superior, es importante que conozca del tema, o haya hecho estudios relacionados.
De otro lado, es de anotar, que los contratos firmados entre las partes generalmente son por prestación de servicios y en ese caso no hay subordinación.
Además, el administrador maneja su tiempo. En la actualidad una persona puede administrar varias unidades residenciales de forma simultánea.
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