La implementación del Runt (Registro Único Nacional de Tránsito), se está convirtiendo en el mejor registro de cómo grupos extraños tienen capturadas funciones públicas y a eso se une que se improvisa en la aplicación de medidas que en principio son buenas y necesarias para evitar, entre otras cosas, corrupción y manejos arbitrarios.
El hecho es que los registros de tránsito son llevados en el país por cientos de municipios que a su vez tienen concesionados que han actuado con más libertades de las que se debiera. Como la demora en la implementación es generalizada y ésta beneficia a quienes no tienen interés en que haya orden y control, lo que está ocurriendo tiene cierto sabor a manguala. Esperamos que los términos que se han puesto para el cumplimiento de la medida sirvan para evitar que se siga dilatando su aplicación.
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