Cuando vamos a cambiar de apartamento, normalmente hacemos policía y botamos todo lo que hemos ido acumulando y que de verdad no nos sirve.
A cierta edad nos damos cuenta que vivir es mortal, que no vale la pena estar preocupados por nimiedades y que algunas cosas que parecían importantes son intrascendentes. Caemos en la cuenta de que no todo es pecado, que no hay que sufrir todo lo que podamos para ganar el cielo. La universidad también debería realizar cada cierto tiempo y con frecuencia, un examen de conciencia para que se dé cuenta que debe cambiar paradigmas permanentemente si quiere avanzar.
Debe olvidarse, por ejemplo, que la gente tiene derecho a ir a la universidad. Debe pensarse más bien que es la universidad la que tiene que ir a la gente.
Debe olvidarse que TODOS tienen que recibir formación universitaria. Debe pensar más bien que debe prestarse para que la sociedad pueda formarse informalmente, pueda llegar a diferentes niveles, según las necesidades sociales, las capacidades y las expectativas. Para eso existen las técnicas, las tecnológicas. Qué tal todos doctores, se autodestruiría el mundo…
La universidad enseña. Si contamos por metros el conocimiento, internet sabe más que cualquier profesor y universidad. La universidad no se las sabe todas. Es más bien una acompañante respetuosa de los procesos de aprendizaje que los ciudadanos asumen por sí mismos.
La universidad debe olvidarse de formar a todo el mundo de la misma manera. Cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas. Las personas deben formarse de acuerdo con sus propias características. Eso de meter a la gente en una jaula o salón para que reciban lo mismo, de la misma manera, a la misma hora, por la misma persona, con la misma evaluación, ya suena ridículo. Es algo así como producción en serie, que no en serio.
En la universidad todavía creemos que estamos formando la gente del presente. La verdad es que nuestro estudiante de hoy debe formarse para dentro de cinco o diez años. Y las cosas están cambiando a pasos agigantados. La universidad no debe pensar en el presente, sino en el futuro, si quiere acertar.
La única forma de estudiar no es la tradicional de profesores dictadores (dictan clase) y estudiantes notarios (solo les interesa la nota). Un docente que solo sabe dictar clase está mandado a recoger…
No se puede seguir pensando que la comunidad universitaria es la que forman directivos, empleados, docentes, estudiantes, egresados. La comunidad universitaria es la sociedad. Si no se piensa así, la universidad se convierte en una isla Barataria, aislada, descontextualizada, idealizada, desconectada.
Y un problema más, fuera de otros tantos, es que se piensa que debe enseñarle a todo el mundo matemáticas, lengua materna, Constitución, inglés, investigación, emprendimiento, introducción al área, etc. Las asignaturas obligatorias del Estado y de las instituciones ya hacen una carrera y no dejan estudiar lo que la gente y la sociedad requieren…
En fin, la universidad de hoy es otra… muy diferente a la que tenemos
No formemos profesionales, formemos gente.
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