Caracas es la segunda ciudad más peligrosa del planeta. Por delante de Bagdad y sólo superada por Ciudad Juárez.
Pero en su conjunto, Venezuela sobrepasa a México en tasa de criminalidad. Según datos del propio Gobierno filtrados al diario El Nacional , que no ha podido publicarlos por la censura impuesta. Desde 2009 a mayo de 2010, el país caribeño acumula una media de más de 70 homicidios por 100.000 habitantes, por los 10,8 que padece México.
El destino de buena parte de estos muertos es la morgue de Bello Monte: el espejo que refleja la dura realidad de Venezuela en pleno centro de Caracas. Una realidad que el régimen bolivariano pretende ocultar. La colapsada morgue de Caracas se mantiene a duras penas en pie desde los años 70. Desvencijada y sin medios, por sus salas pasan a diario unos 20 cadáveres, víctimas anónimas en medio del silencio oficial. Los fines de semana, la cifra se dispara a 50 muertos entre el viernes noche y el domingo, y se supera los días de paga. "Era la morgue que necesitaba Caracas en aquella época. Un tanatorio pequeño. Pero con la explosión de la criminalidad, Bello Monte se ha convertido en un espectáculo dantesco durante los fines de semana. Se acumulan los cadáveres por culpa del abandono del Gobierno a la política de seguridad", me asegura Elisio Guzmán, ex director de la Policía Científica y actual director de la Policía del Estado de Miranda. Con 40 años de servicio en la Científica, Guzmán conoce bien el deterioro en el que ha ido cayendo Bello Monte. "Hay menos profesionales que cuando se abrió, incluso menos que hace 10 años y los que quedan tienen un sueldo miserable".
A pesar de que la criminalidad ha crecido un 134% en los dos últimos lustros de gestión bolivariana (según cifras aproximadas, ya que el régimen de Chávez no cuenta los homicidios desde 2008), quienes conocen Bello Monte saben que no hay suficientes cámaras frigoríficas y que los muertos se almacenan en cualquier esquina. Fin de semana del 12 al 15 de marzo: 59 asesinados; fin de semana del 2 al 4 de julio: 65 homicidios; fin de semana del 30 de julio al 1 de agosto: 54 muertes violentas... El conteo lo realizan periodistas que como Rona Risquez, jefa de sucesos de " El Nacional ", se apostan los viernes en Bello Monte.
Converso por teléfono con Antonieta de Dominicis, ex jefa del tanatorio central de Caracas hasta 2004. Conoce Bello Monte mejor que su casa. "Mis compañeros están supersaturados. Cuando dejé aquello éramos 13 patólogos, ahora quedan cinco. Hay seis mesas en la sala de autopsias, 60 nichos frigoríficos y una sala refrigerada donde hay que amontonar el resto de los cuerpos. La morgue es el reflejo de Venezuela, de una ola de violencia que no se puede ocultar", me cuenta. "Hay un patólogo el sábado y otro el domingo. Eso da para 12 autopsias por día y hay días de 60 cadáveres. Nadie quiere trabajar así, con un sistema que favorece a los médicos cubanos".
Hoy, cuando caiga la noche, volverán a bajar los muertos y la sala de espera de Bello Monte quedará atestada. Una televisión con alguna cadena oficialista sintonizada detallará los logros del régimen para detener la violencia. Así funciona la revolución bolivariana.
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