Ahora que E.U. trata de salir lentamente de la feroz recesión de los últimos años, es más evidente un flagelo que por décadas ha pasado desapercibido: la desigualdad social y su discriminación, que frustra el orgullo americano de la igualdad.
Hace una década, la Corte Suprema de E.U. definió que la raza era el factor preponderante para luchar por la equidad en el país y revalidó el derecho de la sociedad a tomar más en cuenta a las minorías, pero poco a poco la circunstancia cambió y las crecientes desigualdades económicas pasaron a ser el tema dominante de discriminación en el país del norte.
Cada vez se presta más atención a la clase como barrera para el progreso norteamericano, incluso más que la raza, porque ya lograron avances tan importantes a este nivel al contar hasta con presidente afroamericano, como es el caso de Barack Obama.
"El enfoque ha cambiado", como lo afirmó a El Colombiano Peter Sacks, autor del libro "Tearing Down the Gates: Confronting the Class Divide in American Education" (Derribando muros: haciendo frente a la división de clases en la educación estadounidense), quien además de escritor, es economista, ensayista y crítico social.
Sus escritos sobre educación y cultura americana han aparecido en diversos medios de prensa estadounidenses como los Angeles Times y el New York Times, así como en varias revistas.
¿Por qué se presenta este cambio de enfoque en la discriminación norteamericana?
"La reciente gran recesión realmente exacerbó las crecientes desigualdades entre ricos y pobres en E.U. Antes era tabú hablar abiertamente de clase, pero ahora aumentaron las pruebas de que la desigualdad empeora. El giro es evidente en varios terrenos, se nota en las encuestas como lo reveló una del Centro de Investigaciones Pew. En ella el porcentaje de personas que consideran que la discriminación racial es el principal impedimento para el progreso de los negros cayó del 37 por ciento de 1995, al 23 por ciento en 2012".
¿En qué basa su tesis?
"Todo esto es otra forma de segregación y se aprecia desde el colegio. Los niños de padres acaudalados y bien cultos tienen mayor probabilidad de formarse en colegios de mejor calidad que los niños de padres con bajos ingresos y modesto nivel de educación acá en E.U.
Mientras más elite sea el colegio o la universidad, mayor será su posibilidad de tener posiciones de liderazgo en la sociedad americana. Esto puede ser algo normal en otro país, pero no en este que se supone es el país de las igualdades. Prácticamente todos nuestros jueces del Tribunal Supremo asistieron a universidades como Harvard, Yale y Princeton, como hizo la mayoría de nuestros presidentes recientes".
¿Y dónde queda la igualdad?
"La noción que se tiene de E.U. como tierra de igualdad y de oportunidad es inmensamente engañosa porque, efectivamente, asignamos las oportunidades desde lo económico.
Desde la década de los 60, con el movimiento de los derechos civiles, se comenzó a reconocer las disparidades económicas y educativas que pasan por la línea racial y étnica en E.U.
Es por eso que hemos creado ‘la acción afirmativa’, programa que integra las diferentes razas. Pero hemos sido lentos para reconocer que la brecha de clases, que es cada vez más grande".
¿Si no hay dinero no se sueña?
"Las disparidades de clase son evidentes. Aunque la segregación racial está prohibida en E.U., la segregación económica sí es completamente legal. Somos una nación avanzada, pero en el trabajo de oportunidades para todos dejamos mucho que desear. Esto es una dura realidad porque el Gobierno gasta billones de dólares a nivel militar, pero a nivel de igualdad social los baches son inmensos.
En cierto modo, E.U. es similar a un país del tercer mundo en el cual los gobernantes, militares y corporaciones disfrutan del poder económico y político donde la gente del común es la perdedora de este juego".
¿Qué concepto tiene del apoyo social americano?
"Tengo que decir que los servicios públicos como la asistencia médica y la educación son de regular calidad en nuestro país, sobre todo para la gente que no puede permitirse lujos. Por eso el sentir de la gente en torno a los programas que combaten la desigualdad varía a menudo dependiendo de cómo se plantean. Una reciente encuesta de ABC News y el Washington Post indicó que solo el 22 por ciento de los consultados opina que en el caso de la admisión universitaria se debe tener en cuenta la raza de las personas, mientras un 76 por ciento se opone a esa práctica".
¿Piensa que los blancos son discriminados?
"Pero el problema discriminatorio se agudiza cuando los mismos blancos se sienten en desventaja frente a las oportunidades de las minorías. Por primera vez hay blancos que creen que sufren mayores discriminaciones que los negros. Hay gente que cree que tiene un sistema que beneficia a los afroamericanos a expensas de los blancos.
Esa impresión refleja ignorancia acerca de la discriminación que aún existe, del hecho de que las minorías fueron mucho más afectadas que el resto por la recesión y sobre cómo funcionan los programas de ayuda a los postergados.
En E.U. la oportunidad educativa está relacionada con la clase social, es decir, las perspectivas de un niño que quiere cumplir su "sueño americano" están unidas a la riqueza, educación y capital cultural de sus padres.
El cambio de tendencia en el fenómeno discriminatorio que frustra este sueño se refleja incluso en el tono de ensayos de columnistas y académicos de izquierda, cuyo apoyo a las preferencias raciales ha ido perdiendo fuerza ante la creciente evidencia de que la calidad de la educación superior se inclina cada vez más hacia los más pudientes".
La raza quedó relegada...
"Se escucha también en las conversaciones de las universidades de élite, donde se debate cada vez más las penurias de los estudiantes de escasos recursos y se habla menos de la raza. Y en el discurso del primer presidente negro que tiene el país, quien dijo que no hay razón alguna para que sus hijas se beneficien de los programas de preferencia racial cuando se postulan a una universidad.
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