El cartel de "misión cumplida" en Irak y el proyecto para privatizar parcialmente la seguridad social son dos de los errores que ayer reconoció George W. Bush en la rueda de prensa final de su mandato.
En un encuentro con periodistas, Bush admitió fallos en sus ocho años en el poder, pero negó "enérgicamente" que la posición moral de E.U. en el mundo esté peor que cuando él asumió el poder.
Bush aseguró que debió haberse enfocado en su proyecto para reformar el sistema migratorio que contemplaba legalizar a los 12 millones de inmigrantes indocumentados, pero no reconoció sus errores sobre la respuesta al huracán Katrina, que arrasó Nueva Orleans en 2005.
Además aceptó algunas "decepciones", comenzando por los maltratos cometidos a detenidos en la prisión Abu Ghraib, en Bagdad.
Bush instó a su sucesor, Barack Obama, a aprobar los tratados de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur, y le dejó claro que Corea del Norte e Irán, parte de lo que denominó "eje del mal", siguen siendo peligrosos y que la mayor amenaza que enfrentará es la posibilidad de otro atentado terrorista en la nación.
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